Sánchez ‘normaliza’ su poder e Iglesias el suyo

Pedro Sánchez ha ganado, a la tercera, las elecciones generales y está a punto de superar -el próximo jueves 25- la investidura como Presidente del Gobierno, lo que sin duda será un gran triunfo político que ‘normaliza’ la que fue una ‘extraña’ aunque legítima manera de acceder al poder tras ganar una moción de censura contra Mariano Rajoy en compañía de Podemos y del soberanismo vasco y catalán.

Moción que el expresidente Rajoy pudo haber abortado con su dimisión pero que, por misteriosas razones, no lo quiso hacer y así abrió a Sánchez las puertas del poder y, en consecuencia, ahora también a Podemos donde Iglesias también recibe su parte del poder nacional, aunque personalmente no esté en el Gobierno.

Algún día conoceremos el secreto de la espantada de Rajoy que creemos puede tener relación con Bárcenas y los vídeos y documentos que parece ser que buscaban en su casa y despacho la llamada ‘policía política’ amiga del comisario Villarejo.

Las sentencia de Gürtel que condenaba al PP puso en marcha la moción de censura de finales de mayo de 2018, a la que bajo el liderazgo de Sánchez y con el empuje de Iglesias se sumaron PNV, ERC, PDeCAT y Bildu, el pelotón ‘Frankenstein’ como lo llamó Rubalcaba.

Y los mismos que ahora acuden en socorro de la investidura de Sánchez (con la sola excepción del partido de Puigdemont, el PDeCAT), camino del Gobierno de Coalición de PSOE y Podemos, donde finalmente no estará Iglesias tras el veto de Sánchez y su resignado y calculado paso atrás.

A Sánchez le hubiera gustado ‘blanquear’ o ‘normalizar’ su presencia en el poder en una coalición con Cs, pero Albert Rivera no le perdona -y puede que con razón- sus pactos con Podemos y el golpismo catalán. Y al final Sánchez se tuvo que conformar el modelo Frankenstein, aunque esta vez con victoria electoral e investidura ganada, si nada se tuerce el día 25.

Y con la indiscutible novedad del estreno en España de un ‘Gobierno de Coalición’ tras la desaparición del bipartidismo en las elecciones de 2015 y la fractura del Parlamento en cinco grandes grupos políticos nacionales que van de los 123 escaños del PSOE hasta los 24 de Vox, pasando por los 66 del PP y los 57 de Cs y los ahora decisivos 42 de Podemos.

Naturalmente, falta por conocerse el programa del Gobierno y el reparto de las carteras ministeriales pero, retirado Iglesias, todo apunta a que pronto se anunciará el acuerdo final entre los negociadores de PSOE y Podemos. Es decir entre Sánchez e Iglesias que son los que tendrán la última palabra y los que firmarán y escenificarán el acuerdo final.

Aunque imaginamos que no ante el cuadro de ‘El abrazo’ de Genovés ante el que firmaron un fallido pacto de Gobierno Sánchez y Rivera en 2016. No en vano el veto de Sánchez a Iglesias habrá dejado en el ‘podemita’ un mal sabor de boca y resquemor. Y puede que un poso de revancha pendiente como bien lo sabe Íñigo Errejón.

Ni el cuadro de ‘El abrazo’ ni el de la rendición de Breda o ‘Las Lanzas’ de Velázquez’, porque la sola presencia de Podemos en el Gobierno es buena parte de victoria para Iglesias a pesar de su retirada. La que tampoco será a un convento, porque en la gestión del Gobierno su larga mano se notará.