Sánchez e Iglesias están muy cerca

Si es cierto, como afirma Pablo Iglesias y parece ser verdad, que Pedro Sánchez está sufriendo presiones de los poderes económicos y mediáticos (además de los líderes de la UE) para que Iglesias no entre en el Gobierno socialista, en ese caso podemos decir que el acuerdo para la investidura de Sánchez con el apoyo de Iglesias está muy cerca de ser una realidad.

Sobre todo una vez que Sánchez ha ofrecido a Podemos Ministerios para ‘dirigentes técnicos’ de Podemos, lo que supone que el partido de Iglesias estará en el Consejo de Ministros, aunque él tenga que dar un paso atrás y se quede fuera del Gabinete.

Porque el ‘sacrificio’ de Iglesias incluirá la contrapartida más importante de que Podemos ha ganado el pulso a los poderes económicos (y mediáticos) al llegar al Gobierno. Dado que estos poderes, que sin duda existen, lo que pedían era un pacto de Sánchez con Albert Rivera para que Podemos, y no solo Iglesias, no entrara en el Gobierno.

Pero, ante el inmovilismo de Albert Rivera y Pablo Casado, Sánchez, que busca y necesita una investidura inmediata, abrió la puerta del Gobierno a Podemos aunque excluyendo a Iglesias. El que pagará con su exclusión un ‘aparente’ alto precio pero que, en definitiva, ganaría el pulso a los poderes ‘fácticos’ y al PSOE, al tiempo que se reservaría, desde el a Parlamento, una especial relación personal con Sánchez, convirtiéndose en una especie de ‘vicepresidente en la sombra’.

Estamos ante lo que, en el juego del ajedrez, se llama un ‘Gambito’. Que es una astuta jugada con la que uno de los jugadores, en este caso Iglesias, sacrifica una de sus piezas más importantes para obtener a cambio de ello una ventaja estratégica en el tablero que le permitirá ganar la partida.

Sobre esta base y posibilidad el pacto entre Sánchez e Iglesias está cerca de convertirse en realidad, aunque Iglesias -que ayer durante su entrevista con Ferreras en La Sexta TV estuvo brillante y eficaz, sobre todo de cara a sus militantes y votantes- intentará hasta el último día y minuto entrar en el Gobierno (ya se pone corbata y chaqueta) de Sánchez para terminar esta larga partida de ajedrez con un ‘jaque mate’ a Sánchez y a los ‘fácticos’.

Que un partido minoritario y además marxista-populista entre en el Gobierno de España, el cuarto país de la UE, aunque sea con ‘ministros técnicos’, lo que nunca ha ocurrido en este país durante la transición, eso ya podría ser un importante triunfo político de Iglesias. El que además evitaría el riesgo cierto para Podemos que incluye una repetición electoral.

De manera que estemos atentos a los próximos días donde se pueden, por fin, abrir negociaciones programáticas y sobre repartos de ministerios entre PSOE y Podemos (la negociación integral’ que pide Iglesias), para tener todo listo para la investidura de Sánchez del próximo 23 de julio.

Dejando la cuestión de la entrada o no de Iglesias en el Consejo de Ministros para el final e incluso para unas horas antes de que comience el lunes 21 el debate de investidura en el Congreso de los Diputados, y el 23 y en segunda vuelta y por mayoría simple la votación final.

Naturalmente, de aquí a ese momento todavía puede pasar de todo. Pero cometería un grave error Iglesias si deja escapar esta clara oportunidad.