Iglesias no debería ir a Moncloa

Salvo que esté decidido a rendirse a los pies de Pedro Sánchez el líder de Podemos, Pablo Iglesias, no debería acudir hoy a La Moncloa a conversar sobre la investidura de Sánchez, porque ya tiene la respuesta a su pregunta: no entrará en un Gobierno de coalición. Así lo anunció ayer la presidenta del PSOE Cristina Narbona, que le ofrece a Iglesias negociar un programa de Gobierno progresista y algunos cargos de segundo y tercer nivel dentro de la Administración.

Al final Albert Rivera va a tener razón cuando insiste en no acudir a las citas que Sánchez convoca en Moncloa con los lideres de la Oposición, porque no sirven para nada. Allí solo se va a decir amén a lo que proponga Sánchez pero a nada más.

Y eso es lo que le va a pasar este martes a Iglesias con Sánchez, que saldrá de vacío porque Sánchez no quiere ‘marxistas’ en su Gobierno. Como nunca los quiso Felipe González, cuando en el año 1993 el PSOE perdió la mayoría absoluta y pactó con Xavier Arzallus y con Jordi Pujol, pero no quiso pactar con Julio Anguita.

Y ya puede Iglesias poner por escrito que no pedirá la autodeterminación en Cataluña, ni criticará la sentencia del golpe catalán, ni se entrometerá en la política exterior y europea de Sánchez, porque nada de eso le va a servir. Porque Sánchez tiene tomada la decisión de que Iglesias ni ningún otro de los dirigentes de Podemos se sentará en su Gobierno.

Es decir que ‘no es no a Iglesias’ a pesar de que fue Pablo quien llevó a Pedro a la Presidencia del Gobierno durante la moción de censura. Pero Sánchez es así de desagradecido y además amenaza a Podemos con la repetición electoral, convencido que en esos comicios, previstos para el 10 de noviembre, Podemos retrocederá.

En suma Iglesias solo tiene dos opciones: aceptar las migajas y las órdenes que le da Sánchez; o empezar a prepararse para una nueva campaña electoral a la vuelta del verano y con serios problemas en su partido (en Madrid, Cataluña, Galicia y Andalucía) y a sabiendas que antes deberá ir a su Vistalegre III.

En cuanto a Sánchez parece que lo tiene muy claro: o Iglesias se allana, o elecciones el 10 de noviembre. Y, dicho sea de paso, el encuentro que este martes por la tarde tendrá Sánchez con Pablo Casado tampoco servirá de nada, porque el líder del PP no facilitará la investidura de Sánchez ofreciendo la abstención de su partido, máxime cuando están en precampaña electoral. Porque toda esta escenificación de las consultas en La Moncloa al final solo es una excusa para que Sánchez justifique el adelanto electoral.