Las ‘pequeñas grandes cosas’ que bloquean a Sánchez

Se indigna y se extraña Pedro Sánchez porque PP y Cs se niegan a facilitar su investidura, lo que le deja en las manos de Pablo Iglesias y con categoría de ministro. Lo que sería algo excepcional porque el ‘ministro Iglesias’ es de los que dicen que ‘en España hay presos y exiliados’.

Y quien niega la legalidad en España no puede sentarse en el Consejo de Ministros de España. Aunque, dada la capacidad de Sánchez de relativizar los problemas y los obstáculos que amenazan su permanencia en el poder, los disparates de Iglesias en contra el Estado de Derecho a Sánchez no le molestan y le parecen una nimiedad.

Pero esta pequeña gran cosa no es la única que adorna la investidura de Sánchez, porque acabamos de conocer otra en la persona del Consejero de Interior de Cataluña, Miquel Bosch. El que ha agradecido la intervención de la Unidad Militar de Emergencias del Ejército español para intentar apagar el incendio de Tarragona diciendo que se trata del Ejercito de ‘un país vecino, el Estado español’. Y añadió que si el incendio se hubiera producido en el Ampurdán habría sido el ejército de otro país vecino, Francia, el que habría acudido a apagar el fuego.

Estas desafortunadas y graves afirmaciones de Bosch en contra de España y del Ejército, como si Cataluña no fuera España, emanan de un alto cargo del Gobierno catalán cuya legitimidad emana del Estado español. Pero para un Sánchez que necesita la abstención del PDeCAT esto es otra nimiedad.

Y lo mismo le ocurre con la negativa de Otegi en TVE (a donde lo invitó el Gobierno de Sánchez) a pedir perdón a las víctimas del terror de ETA una vez que Sánchez necesita también la abstención de Bildu en la investidura.

O sea, lo de Otegi y los brazos cruzados de Podemos, PNV, ERC y Bildu sin aplaudir a Mari Mar Blanco en el homenaje a las víctimas del terror son cosas que para Sánchez no tienen la menor importancia. Y precisamente por ello Sánchez pacta con PNV y Bildu el Gobierno de Navarra.

Pero puede que para muchos españoles estas pequeñas grandes cosas sí que tienen importancia. Como la tuvo lo ocurrido hace pocos días en un colegio de Tarrasa, donde una profesora maltrató a una niña de 10 años por haber pintado una bandera española con el título de ‘Viva España’, lo que ha sido denunciado por sus padres y sin que la fiscalía o la ministra Celáa de Educación hayan actuado para esclarecer y castigar a los responsables de semejante agresión.

Nada de esto, ni la ausencia de legalidad en una Cataluña, donde Torra ya está imputado por desobediencia a la Junta Electoral Central, le preocupa o le interesa al presidente, en funciones, del Gobierno de España. A Sánchez lo único quede preocupa es su investidura. Pero debe entender que a otros partidos como el PP y Cs y a una gran mayoría de españoles todas estas pequeñas grandes cosas les repugnan y les preocupan mucho.

Sánchez insiste en que todo tiene arreglo con ‘diálogo y convivencia’, dos recetas que él deberá aplicar cuando Iglesias entre en su Gobierno. Pero el problema frente al separatismo catalán y el populismo de Podemos es otro bien distinto: es de legalidad. La que en Cataluña brilla por su ausencia y la que este gobierno de Sánchez se resiste a imponer y aplicar.

Por todo ello Sánchez debería entender que PP y Cs no le quieran apoyar. Por estas ‘pequeñas grandes cosas’ y por otras de más envergadura como su pretensión de conceder indultos a los golpistas (para pagar la abstención de ERC) y avanzar hacia un ‘Estado plurinacional’.