Iglesias no será ministro pero puede hundir a Sánchez

Está decidido, Pablo Iglesias nunca será ministro con Pedro Sánchez. Ni ahora, que tiene en sus manos la llave de la investidura, ni nunca, porque el poder económico y mediático (que son la misma cosa), la vieja guardia del PSOE que nunca aceptó comunistas en su Gobierno (como sabe Anguita), los barones del PSOE y Trump, Merkel y Macron no quieren.

Y porque Sánchez no desea que Iglesias conozca sus modales autocráticos y pintorescos con los que conduce el Consejo de Ministros -donde algunas de la intervenciones de Carmen Calvo debe de ser de ‘traca’- sin que nadie se atreva a criticar o rechazar sus designios. ¿Imaginan a Iglesias, Montero y Echenique sentados en el Consejo de Ministros, callados como muertos o diciendo amén a todo lo que diga y les proponga el Presidente?

Iglesias sabe que esta es su última y gran oportunidad porque tiene la llave para investir a Sánchez, 42 diputados, y Sánchez le debe su presencia en el poder. No en vano fue Iglesias quien llevó a Sánchez a La Moncloa con la moción de censura que Iglesias gestionó, y todo ello a cambio de nada. Y ese precedente y los 42 escaños son argumentos de mucho peso para que Iglesias reciba lo que sin duda se merece.

Pero si Iglesias no acepta las ‘migajas’ que le ofrece Sánchez, ‘unos cargos administrativos’ (ahora que Sánchez hizo realidad con crueldad el refrán de ‘cría cuervos y te sacarán los ojos’), y se opone a la investidura, en ese caso un Iglesias ciego de ira podría lograr que Sánchez no consiga volver a ser presidente del Gobierno.

Sobre todo si PP y Cs le cierran el paso. Además puede que Sánchez vuelva a fracasar en la investidura tras una repetición electoral si los resultados de los comicios dejan el reparto de escaños del Congreso más o menos como ahora está.

Y entonces PP y Cs exigirán al PSOE que les propongan otro candidato a la investidura, porque no consideran a Sánchez de fiar, ni constitucional. Y esa sí que sería la venganza de Iglesias al maltrato y desprecio que Sánchez le está aplicando sin piedad, porque conoce los serios problemas que Iglesias tiene ahora en su partido y lo quiere liquidar, convencido de que Podemos sin Iglesias no sobrevivirá.

Desde el inicio de la Transición España nunca tuvo un Gobierno de coalición.  El bipartidismo garantizaba mayorías absolutas o completadas con apoyos externos de partidos minoritarios. Pero la fragmentación del Parlamento en cinco fuerzas políticas nacionales obliga a los pactos y las coaliciones. Las que hasta ahora se han limitado a Ayuntamientos y Autonomías pero nunca algo así ocurrió en el Gobierno de España. Y tampoco es fácil que ocurra por el rechazo político, personal e ideológico que Sánchez provoca en sus posibles aliados, después del ‘pacto Frankenstein’ de la moción de censura y de sus ayudas a los golpistas catalanes a los que pretende indultar.