Trump juega al borde de la guerra con Irán

El presidente de EE.UU, Donald Trump ordenó en la noche del jueves un ataque aéreo contra posiciones militares de Irán y pocas horas después frenó la intervención a la espera de una oferta de negociación entre el propio Trump y el líder supremo iraní el Ayatolá Alí Jamenei. El que ha rechazado el encuentro con Trump y ha advertido que un ataque americano a Iran tendría muy “importantes consecuencias en la región y en la escena internacional’.

Las espadas siguen en alto y esto ocurre cuando Donald Trump acaba de presentarse como candidato a su reelección en los comicios presidenciales de los Estados Unidos en 2020. Lo que constituye otro elemento a tener en cuenta en la crisis iraní porque la apertura de ese conflicto cerraría filas de todo el pueblo americano en favor de Trump.

Pero esta crisis, que se agudizó tras derribar Irán un dron USA que según Teherán había invadido el espacio aéreo iraní, sigue latente porque según fuentes americanas el ataque no se ha suspendido sino que se ha aplazado, porque de pronto Trump lo consideró ‘desproporcionado’.

Un incidente el del dron al que en principio Trump quitó hierro llegando a decir que fue al acción errónea de un ‘imbécil’. Pero que poco después el presidente americano regresó a su belicismo inicial hasta dar la orden de ataque a Irán que posteriormente frenó.

Un ataque de USA a Irán que tendría, como ha advertido Jamenei, graves consecuencias en la región y en la política internacional por cuanto otros países como Israel y Arabia Saudí adversarios directos de Irán podrían sumarse al conflicto.

Pero sobre todo porque ese ataque a varias posiciones militares iraníes (radares y baterías de misiles según The New York Times) tendría efectos demoledores en el precio del petróleo y el tráfico de buques petrolíferos en el Golfo Pérsico. Y más concretamente a su paso por el Estrecho de Ormuz, dado que una de las orillas de ese pasillo marítimo de 32 kilómetros de ancho la controla Irán.

Estamos pendientes de la errática incertidumbre belicista de Trump quien ya amenazó con una intervención militar a Corea del Norte y Venezuela aunque al final moderó su posición. Entre otras cosas porque Trump sabe y teme que un conflicto con Irán es un asunto puede tener consecuencias graves e imprevisibles para la boyante economía americana lo que a su vez podría dañar sus expectativas electorales.

Las que de momento se han visto rebajadas por su rectificación sobre el ataque a Irán porque no se conoce precedente de un presidente de Estados Unidos que haya dado una orden de atacar un país y que poco después la suspendiera como acaba de ocurrir. Y porque el líder iraní Jamenei ha despreciado la oferta de diálogo de Trump y le ha dicho que no tiene nada que hablar con él.

Naturalmente, esta crisis bélica en ciernes y por el momento aplazada ha provocado la máxima preocupación entre las potencias de Rusia y China que apoyan a Irán, así como en Europa. Y desde luego ponen en riesgo de ruptura del acuerdo de no proliferación nuclear iraní que a través de la ONU se había firmado con el régimen de Teherán y del que se descolgó hace meses Donald Trump, manteniendo y reforzando sus sanciones económicas y comerciales en contra de ese país.