De los pactos locales a la investidura nacional PSOE-Cs

La salida de Manuela Carmena del Ayuntamiento de Madrid y la reedición de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona son las dos grandes noticias de los pactos locales que en toda España permitieron el nombramiento de más de 8.000 alcaldes a lo largo de todo el territorio nacional. 

Una ceremonia en la que Cs ha ejercido una gran capacidad de pactos con PP y PSOE y de paso se ha hecho con algunas posiciones de poder desde posiciones minoritarias como ocurrió en Melilla con un solo concejal que batió al eterno Imbroda. 

Ahora falta por constituir los gobiernos de varias Comunidades Autónomas que aún permanecen en negociación como son las de Madrid, Navarra y Canarias, además de las de Castilla León, Murcia y Aragón. Pero sobre todo la de Madrid donde Ignacio Aguado de Cs se postula para poder alcanzar la presidencia con el argumento de que la formación naranja cedió al PP la alcaldía de Madrid. 

Difícil lo va a tener Aguado con el PP, pero sobre todo con Vox, porque este partido que lidera Albert Rivera ha tratado con desprecio al partido que lidera Santiago Abascal (a pesar de beneficiarse de ellos en algunas alcaldías) y se niega a negociar con ellos y a concederles Consejerías en la Comunidad de Madrid. Lo que implica que el primer problema de Aguado se llama Vox y su representante Monasterio si quiere gobernar en la sede madrileña de la Puerta del Sol. 

Y al fondo de todo ello y con mucho tiempo por delante aparece el pacto nacional para la investidura de Pedro Sánchez. El que en un principio puede articularse entre PSOE y Cs pero con la presencia de Pablo Iglesias dentro del Gobierno de España y con la abstención y votos favorables de ERC, PNV y otras formaciones regionales. 

Sin embargo, Sánchez se resiste a que Iglesias entre en su gobierno y a la vez negocia en secreto con Albert Rivera la posibilidad de un pacto entre PSOE y Cs. Una operación en la que existen muchos actores interesados que van desde la Casa Real al poder económico, financiero y mediático español, pasando por las capitales de Washington, Paris y Berlín, y hasta por el Vaticano. 

Porque semejante pacto con 180 diputados (123 de PSOE y 57 de Cs) tendría estabilidad, Presupuestos y fuerza para afrontar la nueva fase del desafío catalán. Siempre y cuando Sánchez proceda a dar un vuelco muy significativo a su política catalana y a romper el bloque de la izquierda, empezando por Ciudadanos. Esta es la gran operación política en la que al día de hoy están interesados muchos actores influyentes de España y de la UE, y a la que aún le faltan muchos días de negociación. Pero si no prospera, a Pedro Sanchez siempre le quedará Pablo Iglesias o en su defecto la repetición de las elecciones generales en un otoño caliente catalán, con la sentencia del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado y el adelanto electoral catalán.