Termina el juicio del golpe: ‘visto para sentencia’

El Juicio a las autores del ‘golpe de Estado catalán, como lo calificó el fiscal, que se ha desarrollado a lo largo de 52 sesiones diarias ha llegado a su final y ha quedado como dijo ayer el Presidente de la Sala del Tribunal Supremo, el magistrado, Manuel Marchena: ‘visto para sentencia’.

Una sentencia que los procesados y sus defensas reclaman sea ‘política’, es decir absolutoria, porque según todos ellos sus actuaciones antes y durante el golpe de Estado solo fueron políticas, pacíficas y en consonancia con los Derechos Fundamentales que se incluyen en la Constitución Española y las libertades propias de cualquier Democracia.

Las acusaciones y los hechos y las pruebas presentadas a lo largo del juicio han demostrado exactamente lo contrario. Que hubo una conspiración y un plan premeditado para llevar a cabo el golpe de Estado, que el jefe del golpe era Oriol Junqueras, que los procesados violaron la legalidad, el Estatuto de Cataluña y la Constitución, que desobedecieron al Tribunal Constitucional y se hizo uso de la violencia y de los fondos públicos del Estado.

Llamó la atención, con la excepción hecha del ex consejero Santi Vila que si reconoció los hechos, que los procesados no hayan tenido la gallardía de aceptar la verdad aunque sólo fuera ¡por Cataluña!. Solo Cuixart dijo estar orgulloso de lo que hizo y que lo volvería a hacer. Por ejemplo cuando subido a un coche de la Guardia Civil destrozado por la violencia golpista arengaba a las masas para impedir el registro policial ordenado por un juez.

En su alegato final los procesados se han llenado la boca con muy pobres y políticas excusas, en algunos casos sentimentales y patéticas. Con lo que, en cierta manera, han seguido los pasos del más cobarde de todos ellos el prófugo Carles Puigdemont que los abandonó. Y al que le sigue en cobardía Oriol Junqueras quien debió asumir el liderazgo y toda la responsabilidad del golpe exculpando a todos los que obedecieron sus instrucciones.

Pero nada de épica, ni de gallardía, ni de verdad. Y ahora llega el turno de la decisión del Tribunal cuyo presidente el magistrado Marchena ha conducido el proceso con todas las garantías y de una manera ejemplar. Y al Tribunal le tocar redactar, no un manifiesto político como piden los golpistas, sino una sentencia justa sobre los hechos, testimonios y pruebas que se han juzgado y presentado en la Sala.

Una sentencia que se conocerá en el plazo de unos tres meses y que a buen seguro será justa y cabal. De momento el juicio ha terminado en una jornada de penosos alegatos de los procesados, a cuyo término, con gran frialdad y sin más comentarios el presidente de la Sala, Manuel Marchena, dijo: ‘visto para sentencia, desalojen la sala’. Y nada más.