Sánchez e Iglesias ‘amigos para siempre’

Pedro Sánchez no quiere que Pablo Iglesias entre en el Consejo de Ministros, pero si en las próximas horas y días Sánchez no alcanza un pacto alternativo al de Iglesias con Pablo Casado o Albert Rivera en ese caso Sánchez tendrá que hacer ministro a Iglesias u optar por la repetición electoral.

Son muchos los motivos por los que Sánchez no quiere a Iglesias dentro del Consejo de Ministros, pero de entre ellos hay uno político y personal porque Iglesias se puede convertir la sombra permanente de la carrera política de Pedro Sánchez.

Fue el autor del pacto de la moción de censura que llevó a Sánchez al poder y ahora puede ser la persona que facilite, con los 42 votos de diputados de Podemos, la investidura de Sánchez por segunda vez.

O sea ‘amigos para siempre’ pero una pesadilla para un Sánchez que está asumiendo protagonismo en la Unión Europea y que depende del líder de un partido populista, de extrema izquierda, contrario a los postulados de la UE y aliado de los separatistas vascos y catalanes.

Pero por el momento Sánchez no tiene a la vista otro posible aliado y está claro que en todo caso deberá aceptar un Gobierno de coalición porque lo de gobernar en minoría y en solitario se acabó.

De manera que o es Iglesias quien entra en el Gobierno de Sánchez, o es Rivera quien lo hace. Y en este caso como vicepresidente y una vez que Sánchez haya anunciado un vuelco total de su política en Cataluña, lo que no es fácil de imaginar.

Pero lo que en las próximas horas se sabrá, cuando Sánchez concluya su ronda de consultas con Iglesias, Rivera y Casado, prevista para mañana martes en el Congreso de los Diputados. Y si al término de esa ronda no se levanta el telón de las alianzas para la investidura, en ese caso se podrá decir que algo extraño está ocurriendo y puede haber un gato encerrado.

Todo este proceso, sumado al largo periodo electoral se está haciendo muy largo. Y puede que Sánchez esté blandiendo la amenaza de la repetición electoral para obligar a Iglesias a renunciar a su entrada en el Gobierno.

Pero si ese es el plan de Sánchez se va a equivocar porque Iglesias sabe que tiene la sartén de la investidura cogida por el mango y no la soltará. Es decir que o ‘amigos para siempre’ como se dice en la canción que José Carreras y Sarah Brigthman cantaron en los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992, o enemigos acérrimos para siempre y a la espera de lo que ocurra en la posible repetición electoral a lo largo del próximo otoño. Y en plena efervescencia del desafío catalán, una vez se conozca la sentencia del juicio del Tribunal Supremo sobre el golpe de Estado de 2017 en Cataluña.

La otra posibilidad sería la de un pacto de Sánchez con Casado o con Rivera pero eso no es fácil de imaginar. Aunque no imposible y puede que por ello los equipos negociadores del PSOE y Podemos todavía no se han reunido a negociar.