Francesc Carreras ataca a Rivera y protege a Sánchez

El que fuera uno de los fundadores de Ciudadanos y a quien se le llama ‘el padre político’ de Albert Rivera, el catedrático emérito de Constitucional Francesc de Carreras, acaba de publicar en el diario El País un asombroso artículo en el que critica con dureza a Rivera y oculta todos los desmanes y connivencias de Pedro Sánchez con el golpismo catalán y el populismo de Podemos.

Se olvida Carreras del ‘pacto Frankenstein’ de Sánchez durante la moción de censura que le llevó al poder, ahora hace un año, utilizando a Iglesias, Junqueras, Puigdemont, Urkullu y Otegui de costaleros en su ascenso al Palacio de La Moncloa.

En cuyos jardines Sánchez se paseaba con Torra (con lazo amarillo incluido) camino del posterior aquelarre de Pedralbes, donde Torra le entró a Sánchez el manifiesto de la locura secesionista y nuestro presidente se lo agradeció ofreciéndole la figura del ‘relator’, o mediador, en las conversaciones entre el Gobierno de España y la Generalitat.

Lo que al catedrático Carreras le debe parecer muy bien, como lo de cesar al Abogado del Estado que representaba a España en el juicio del Tribunal Supremo para rebajar la acusación de rebelión a sedición. Y otros muchos y variados regalos de Sánchez al golpismo y a sus aliados de Podemos, los que piden el referéndum de autodeterminación y dicen que en España ‘hay presos y exiliados políticos’.

Y todo ello mientras Sánchez mantiene viva la posibilidad de los indultos -lo que también le parecerá muy bien a Carreras- a los golpistas que resulten condenados en la sentencia del Tribunal Supremo, siguiendo el escandaloso ejemplo del tercer grado al corrupto Oriol Pujol.

Naturalmente, imaginamos que Carreras conoce todo esto pero cree que hay que ‘salvar al soldado Sánchez’ de su propio desvarío. A sabiendas que Sánchez hizo todo esto, no por ‘el diálogo y la convivencia’ en Cataluña como pregona (ocultando que el problema catalán es de ‘legalidad’) sino solo en su propio beneficio personal y para alcanzar el poder.

De lo que se deduce que si Rivera le vuelve a garantizar el poder a Sánchez éste hará lo contrario de lo que hacía hasta ahora sin pestañear. De ahí el tupido velo con el que Carreras oculta las vergüenzas de Pedro Sánchez, y la vara con la que el catedrático -¡por el bien de España!- fustiga a Rivera y le exige que ayude a Sánchez en la investidura con un pacto estable de Gobierno apoyado por los 180 escaños de ambos partidos (123 del PSOE y los 57 de Cs).

Lo que para Carreras sería algo muy bueno porque según su criterio le da contenido y utilidad al papel de la ‘bisagra’ de Cs. Lo que prueba que este emérito catedrático ha perdido el norte político y democrático. Sobre todo cuando acusa a Rivera de entrar en la batalla de los bloques ideológicos de la mano de PP y Vox.

Lo único cierto en todo ello es que Sánchez ha impuesto la batalla de los bloques ideológicos (con la momia de Franco de por medio) para justificar sus pactos con los populistas de la extrema izquierda de Iglesias y con los golpistas catalanes de JxCat y ERC, de los que no anda muy lejos el PSC.

Después de lo que ya hemos visto y de lo que Sánchez se trae entre manos en sus negociaciones con Podemos y ERC, ¿quién le ha dicho a Carreras que Sánchez y este PSOE- PSC son partidos constitucionalistas y de fiar? En el lado constitucional sólo quedan Cs y el PP. Porque Sánchez solo ha sido el protector del populismo de Podemos y del soberanismo catalán.

Y si Rivera pacta un Gobierno con Sánchez (como quieren Carreras, El País, Macron, el Ibex 35, La Corona y la embajada de Donald Trump en Madrid), ¿quién le garantiza a Rivera que Sánchez no concederá indultos y aplicará la ley en Cataluña, incluso el 155 si Torra regresa a las andadas de Junqueras y Puigdemont?

Un pacto de Gobierno de Sánchez con Rivera supone tanto como meter a Cs en la boca del lobo. Para que luego, a la primera discrepancia catalana o de cualquier otro orden, Sánchez rompa la coalición y sustituya a Cs por Podemos y ERC. O anuncie un adelanto electoral (Roma no paga traidores) que dejaría a Rivera y Cs completamente destrozados, a la intemperie y sin capacidad de recuperación.