La Fiscalía calienta los pactos, con Sánchez y Rivera a la deriva

El anuncio de la Fiscalía del Tribunal Supremo de que mantiene la acusación de rebelión contra los principales procesados del golpe de Estado catalán y la petición de 25 años de prisión para Oriol Junqueras y de 17 para los Jordi Sánchez y Cuixart, así como para Carme Forcadell, a pesar de que esto era lo esperado, ha caído como bomba política en Barcelona.

La capital catalana donde Ada Colau medita si está dispuesta a quitarle la alcaldía a Ernest Maragall de ERC, con la ayuda del PSC y del pintoresco Manuel Valls, quien ya no sabe qué hacer para buscar una excusa para salir corriendo de España.

Los pactos para la formación de gobiernos en municipios y Comunidades Autónomas se están envenenando en un laberinto de vetos y complejos de unos contra otros y ya veremos cómo acaba esta danza política en la que, a nada que nos descuidemos, podríamos ver a Albert Rivera apoyando a Ada Colau en Barcelona y a Manuela Carmena en Madrid. Lo que sería todo un fiasco para los votantes de Cs.

Pero Rivera, mientras Begoña Villacís estira su forzada sonrisa (su resultado en Madrid fue decepcionante) trata a Santiago Abascal como si fuera un apestado, a pesar de que le debe la presidencia del Parlamento Andaluz y la Vicepresidencia de la Junta de Andalucía, faltando a las más elementales normas de la cortesía política.

Y como si Vox fuera, políticamente, mucho peor que Podemos lo que no es verdad porque Pablo Iglesias apoya a los golpistas catalanes, entre otros muchos disparates que atentan contra la democracia y la unidad nacional.

Pero Pedro Sánchez no cesa de presionar a Rivera para intentar zafarse de la presión de Iglesias, que sigue empeñado en entrar en el Gobierno, por más que Sánchez le diga que no y desde el PSOE se dediquen a agitar las aguas e intrigas internas de Podemos presionando a IU.

Lo que nos lleva a pensar que Sánchez está acorralado y medita en serio una repetición electoral para el otoño, en coincidencia con las elecciones de Cataluña, que se convocarán cuando por esas fechas se haga pública la sentencia del Tribunal Supremo.

Con lo que ya estamos otra vez inmersos en la crisis del desafío catalán y no lejos de otro desafío vasco, porque hemos sabido que el inefable Zapatero, en sus negociaciones con ETA (bajo el mando de Rubalcaba) les ofreció a los etarras una Comunidad Autónoma integrada por el Pais Vasco y por Navarra. Que es lo que están buscando Bildu y PNV. Partido este último que amenaza a Sánchez con no apoyar su investidura si decide que el gobierno de Navarra caiga en manos de UPN, que ya ganó las elecciones en dicha Comunidad foral.

A Sánchez no le llega pues la camisa al cuello porque entre el lío que tiene con Iglesias y el anuncio de las peticiones de condenas de la fiscalía va a tener muy difícil su investidura porque no tendrá los votos de Iglesias ni los de Junqueras y Puigdemont y en el alero está lo de Urkullu.

Por lo que no conviene descartar la idea de una repetición electoral. Y si eso es así y a Rivera le pilla la convocatoria después de hacer el indio en Madrid y Barcelona, Cs lo pagará muy caro como sería lógico y natural. De manera que todos atentos porque es muy posible que Iván Redondo esté buscando en Moncloa la fecha idónea para la repetición electoral.