Rivera mejora pero no gana al PP

Como dicen ellos cada vez que se abren las urnas Cs mejora sus resultados, y es verdad pero insuficiente. Máxime en esta oportunidad del 26-M a la que Cs llegaba con el buen impulso de sus resultados en los comicios generales del 28-A, y con un PP hundido y con débiles candidatos lo que le ofrecía al partido de Rivera una excelente oportunidad para superar al PP, bien en las elecciones europeas o al menos en Madrid.

Pero Cs subió pero no ganó en ningún sitio y se ha vuelto a quedar ‘para vestir santos’ o pactos. Aunque esta vez y desde su entrada en el Gobierno de Andalucía con disposición a participar en otros gobiernos autonómicos y municipales. Y parece que Cs lo hará sin ‘cordones sanitarios’, ni para con el PSOE o para con Vox, como lo dijo ayer Arrimadas aunque parece que sí se excluye la investidura de Pedro Sánchez.

¿Por qué Rivera y Cs no logran alcanzar al PP? a pesar de su dura caída en las últimas elecciones, sus problemas de liderazgo, unidad y sus múltiples casos de corrupción? Pues tenemos la impresión de que en Cs y Rivera hay demasiadas ocurrencias y oportunismo y poca consistencia y carencia de un discurso político de primer nivel y de cercanía ciudadana.

Eso de ir al pueblo de Josu Ternera, de poner fotos y regalar libros durante los debates, de fichar al tonto de Manuel Vals para Barcelona (donde hizo un ridículo espantoso) o al señor de Coca Cola, o la mala campaña de ‘Vamos’ en vez hablar de ‘la fuerza del centro’, o el mono tema del 155 por encima de grandes preocupaciones de los ciudadanos. O la ausencia de personas del pueblo en sus listas, y la débil política de comunicación sumada a que los grandes medios están con el PSOE o con el PP, etcétera, todo esto son errores y carencias de Cs.

A las que hay que añadir errores estratégicos de Rivera como convocar el 21-D elecciones en Cataluña tras el golpe catalán del 27-O de 2017, y peor aún haberle aprobado a Rajoy los Presupuestos de 2018 en plena fiesta de la corrupción del PP en lugar de forzar como debieron el adelanto electoral antes de la moción de censura de Pedro Sánchez y de sus aliados del clan Frankenstein.

Rivera habla mucho del Estado, propone muchos pactos de Estado y le gusta presentarse como estadista, pero su ‘espejo mágico’ le dice que por el momento no da esa talla. Y tenemos la impresión de que en Cs hay muchos políticos que viven de la política y no para la política, y que entre sus equipos no tienen personas que sepan mucho de política, o de escribir unos buenos discursos, o de comunicación o conseguir que sus dirigentes (iba a decir ‘señoritos’) se acerquen a la ‘ciudadanía’ de la que tanto hablan, porque Cs es más un partido de cuadros y clase medias y está muy alejado del verdadero y mayoritario pueblo español.

Y ya puestos debemos decir que más le valía haberse llamado ‘Demócratas’ que ‘Liberales’, porque la buena Democracia es la asignatura pendiente en este país (ahí si hace Cs esfuerzos reformistas) y porque los ‘Liberales’ son mas conservadores más que otra cosa, y se asimilan al poder económico más que al interés popular y están más cerca de la derecha que del centro.

Por todo esto Rivera y Cs no le ganan al PP, a pesar de que tienen muchas cosas buenas y no digamos si los comparas con el PSOE de Sánchez. Pero no saben de política ni utilizan un lenguaje político coloquial y popular.

Por ejemplo, cuando Sánchez dice que en Cataluña hay un problema de ‘convivencia y diálogo’ la respuesta debe ser que el problema catalán es de ‘legalidad’ en vez de hablar solo del 155.

Y cuando Sánchez demoniza a Cs por sus posibles pactos con Vox en Madrid, Rivera es incapaz de decirle a Sánchez que mucho peor es meter a Iglesias y Podemos en el Gobierno de España, porque estos apoyan a los golpistas catalanes, piden sus indultos y afirman que en España ‘hay presos y exiliados políticos’ lo que constituye un ataque a la legalidad, al Estado de Derecho y un descarado aval a la independencia de Cataluña.

Y mientras Sánchez no rompa con el soberanismo vasco en Navarra, Rivera no debería abrir negociaciones con nadie en el PSOE. Lo de Navarra debería ser una condición previa a cualquier conversación o pacto entre Cs y PSOE.

Pero en Cs no saben de política ni de estrategia y se volverán a equivocar si pretenden jugar a una equidistancia en los pactos dando una de arena y otra de cal. Y dicho todo esto que no es bien poco (una ‘crítica constructiva’) hay que añadir que de lo que hoy se ve en la política nacional Cs es lo menos malo, o puede que lo mejor lo que da idea de cómo están todos lo demás.

Pero mientras Rivera y Cs no entren en la excelencia y se acerquen a la vida popular sin ocurrencias ni oportunismo, nunca ganarán al PP. Como Aquiles nunca alcanzó a la tortuga porque dividía su ventaja hasta el infinito y así no se puede ganar.