Batet, la primera en la frente

Esto es solo el principio de lo que nos espera en esta legislatura, camino del desguace territorial y constitucional. Colocar al frente del Congreso y del Senado a dos dirigentes del PSC, como Batet y Cruz, que son proclives a proteger a los golpistas catalanes de Junqueras y Puigdemont y también a abrir la puerta que conduce a la autodeterminación y la independencia, era algo que no iba a pasar desapercibido.

Y no se ha hecho esperar, porque la presidenta Batet se resiste a suspender como diputados a los procesados por el golpe catalán del 27-O que están en prisión preventiva, en contra de lo que claramente dice la ley. Algo que ya debía de estar decidido, como hubiera ocurrido sin la menor dilación si la presidencia del Congreso hubiera estado en manos de cualquier presidente de la Cámara, del PSOE, del PP o de la UCD, de todos los que ocuparon el cargo en la Transición.

Pero Batet está más cerca de los golpistas que de la legalidad y se resiste y pide informes injustificados al Tribunal Supremo y luego a los letrados de las Cortes para no actuar y retrasar una decisión imparable, a fin de que el PSC no sufra daños electorales en los comicios de este domingo 26-M. Lo que constituye una vergüenza electoralista y un desdoro del cargo que ocupa la presidenta Batet.

Y esto es sólo el principio que anuncia una presidencia militante y carente de imparcialidad, que Sánchez ha designado para que los golpistas de ERC -‘hablamos’ le dijo a Junqueras- y de JxCat le faciliten su investidura en las próximas semanas.

Gestos, en el Congreso y el Senado, para el golpismo que se completarán y elevarán cuando Pedro Sánchez acuerde con Pablo Iglesias la entrada de Podemos en su Gobierno como ya lo están reconociendo desde el PSOE, una vez que Iglesias ha mantenido el órdago de Gobierno de coalición o no habrá investidura.

Y a Sánchez el interés general de España y la historia constitucional del PSOE le importan muy poco, o nada, porque su prioridad es mantenerse en el poder al precio que sea.

Porque cree Sánchez (y no escarmienta) que desde ese promontorio el arreglará todos los problemas del soberanismo catalán, con ‘diálogo y convivencia’, como si eso les importara algo a los golpistas -que se lo pregunten a Iceta- porque los soberanistas solo están en lo suyo que es: la independencia por encima de la Ley y la Constitución previo regalo de los indultos, para desdoro de España, la Justicia y del Tribunal Supremo.

Meter a Podemos en el Gobierno de España no es cualquier cosa, por más que se nos diga que no ocuparán ministerios de Estado (Exteriores, Justicia, Interior y Hacienda). Sobre todo porque Podemos, con Iglesias en cabeza, no reconoce el Estado de Derecho y desprecian la legalidad cuando afirman que ‘en España hay presos y exiliados políticos’.

Además, Iglesias y Podemos pretenden incluir y controlar la Justicia y los medios de comunicación, como ya han dicho en varias ocasiones, exigirán los indultos a los golpistas catalanes, están en contra de la Unión Europea y apoyan a Maduro, entre otras muchas cosas.

Y acabarán teniendo a Sánchez, a medias con los soberanistas catalanes, como rehén en su ‘bonito’ Palacio de La Moncloa y su Falcón volador en el que pronto veremos también a Iglesias (los taxis no vuelan) camino de las cumbres europeas de Asuntos Sociales y Laborales (ese será su Ministerio).

Y frente a todo esto una fraccionada Oposición con el PP sumido en una profunda crisis de liderazgo y unidad, de la que sólo ellos son los máximos responsables, empezando por Rajoy, siguiendo por Aznar y continuando por el depurador Casado, que veremos como, cuando y donde acaba, una vez que se conozcan los resultados electorales de este domingo 26-M.

Y mientras tanto el aparato del Gobierno aumentará el control, cada vez más férreo, de los medios de comunicación públicos y privados, al tiempo que extenderá sus niveles de influencia y de presión sobre el poder económico y financiero con impuestos y regulaciones, y en el ámbito judicial.

Exactamente, todo eso que pretendía y esperaba Iglesias y lo que está por fin punto de alcanzar, tomando ‘el cielo por asalto’ con ayuda de Sánchez el promotor de Batet. La que se acaba de estrenar dando la nota, y eso solo es el principio, porque en cuestión de unas semanas asistiremos al resto del espectáculo que, a buen seguro, no defraudará a nadie como tal.