El verdadero líder de la Oposición

La feroz y casi infantil competencia entre Casado, Rivera y Abascal que se apreció en la sesión parlamentaria de la constitución del Congreso de los Diputados, en pos de adivinar quién gritaba más contra Junqueras y demás compañeros de banquillo y de prisión provisional. O contra la presidenta Batet por aceptar fórmulas de propaganda para acatar la Constitución, no fue propia de una firme pero leal Oposición, sino de tres políticos que están en campaña electoral con vista a los comicios del 26-M.

Tres líderes del PP, Cs y Vox que ya no compiten contra la izquierda sino entre ellos y al grito de ‘el que más chifle, capaor’. Pero cuando pase el 26-M y conozcamos el segundo veredicto de las urnas entonces veremos quién es de verdadero el líder de la Oposición, sobre todo entre Casado y Rivera, y al margen de que el primero tenga 66 escaños y el segundo 57.

Y ese título se lo llevará no el que más grite o logre titulares de impacto en los medios de comunicación y las Redes Sociales, sino el político que, con firmeza pero con buenas maneras, no solo logre acaparar la atención de los votantes y los seguidores del centro derecha, sino que además logre entrar en el centro izquierda y ser oído por los seguidores, militantes y votantes del PSOE.

Por eso nos llamó la atención ver el martes en el Congreso a un Rivera tenso y furioso compitiendo con Abascal, mientras un Casado perdido, intentaba coger el ritmo de confrontación en una declaración posterior. Y si a ello se le añaden las carreras entre los tres para entregar en el Registro de la Cámara un escrito pidiendo la suspensión de los diputados procesados y en prisión preventiva, entonces veremos una competición de corte infantil.

Desde luego así no se forja un ‘hombre de Estado’, ni tampoco se arma el discurso de un político ilustrado, razonable, creíble y que llegue, por la vía de lo transversal, a los más amplios y diversos sectores de la Sociedad. Y no solo con altura intelectual, sino también con cercanía y con proximidad a la media general de la ciudadanía española.

Pero de esto hemos visto muy poco en las campañas electorales, donde se impone el mensaje efectista para los entornos más cercanos y destructivo para los adversarios. Sin embargo este domingo se acaban las elecciones y empiezan pactos de investidura, y las idas y venidas de la Oposición leal y constructiva o furiosa y destructiva, que acaba uniendo a todos los demás.

El liderazgo de la Oposición no solo es un estatus institucional, sino algo que en esta legislatura se ganará día a día con prestigio y firmeza, pero también con buenas maneras y sin la obsesión del gran ruido mediático, que no suele ser duradero sino más bien pasajero. Y que no deja ningún poso de prestigio para la construcción de una ‘alternativa’ ganadora frente al poder imperante, que es para lo que trabaja y se esfuerza el verdadero líder de la Oposición.