Ternera, al final de la escapada

Después de 17 años huido de la Justicia de España y Francia el histórico dirigente de ETA y maximo responsable de muchos de los crímenes de la banda terrorista cayó ayer en manos de la policía francesa con la estrecha colaboración de la Guardia Civil, cuando acudía a un centro sanitario de la localidad gala de Sallanches, a 20 kilómetros del pueblo Saint Gervais de Bains, donde se escondía en los Alpes franceses.

A Ternera, la voz que anunció la disolución de ETA y que ordenó múltiples atentados de la banda terrorista, le espera un largo horizonte penal tanto en Francia como en España. El no es un ‘héroe de la retirada’ como ha dicho de infame manera el dirigente socialista vasco Eguiguren (ex negociador de Zapatero con la banda) para subrayar que Ternera apostó por el final de ETA.

Ternera es un criminal sin escrúpulos y sanguinario que entendió que ETA había sido derrotada y no tenia más salida que la rendición, en la que Josu Ternera esperaba obtener algún beneficio. Pero se equivocó y ahora tiene por delante un implacable camino penal. Como el que aún les espera a los cerca de treinta terroristas de ETA que continúan huidos de la Justicia, muchos de los cuales con residencia en Venezuela.

Ternera está condenado a ocho años de cárcel en Francia y en nuestro país tiene cuatro causas pendientes y entre ellas como responsable de crímenes de ‘lesa humanidad’, además del atentado de la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, donde murieron en la explosión 11 personas, y entre ellas 5 niñas y un joven, y otras 88 resultaron heridas.

Ternera había regresado a España años atrás y tras cumplir dos años de cárcel salió en libertad y fue elegido diputado del Parlamento vasco donde tuvo la desfachatez de apuntarse a la Comisión de Derechos Humanos. Hasta que lo imputaron por el tremendo atentado de Zaragoza y huyó de España en 2002, y desde entonces anduvo huido de la Justicia e incluso participó en negociaciones con el Gobierno de Zapatero, siendo Rubalcaba ministro de Interior.

Durante su fuga Ternera ha pasado gran parte de su tiempo en Francia y Noruega provisto documentación falsa y amparado por otros miembros de la banda. Y en ese tiempo ha sufrido un cáncer del que se estaba tratando en la localidad francesa de Sallanches a cuyo hospital acudió en el día de ayer, momento en el que fue detenido por miembros de la gendarmería francesa y de la Guardia Civil en el parking de la institución sanitaria y en compañía de la persona que le daba refugio a unos 20 kilómetros de allí.

Naturalmente la noticia de la detención de Ternera ha caído como un jarro de agua helada en Bildu y todo el entorno del nacionalismo radical vasco que lidera Arnaldo Otegui. Y pronto se iniciarán manifestaciones de apoyo al criminal y argumentos en favor de cierta clemencia por su enfermedad.

Pero de momento tendrá que responder ante la Justicia francesa y luego ante la española y cumplir las condenas correspondientes en ambos países o solo en España, lo que deberán decidir los jueces de uno y otro país.

Mientras tanto el mito y la escapada de Ternera han llegado a su final. Y ahora le esperan muchos y merecidos años en prisión, probablemente hasta los últimos días de su vida, por los crímenes que ordenó y cometió con su infinita crueldad.