Sánchez cabalga negando a España

Pedro Sánchez se ha precipitado anunciando que Miquel Iceta será el nuevo presidente del Senado, antes que el dirigente del PSC tuviera la aprobación del Parlament para ser nombrado senador, condición imprescindible para ser el Presidente de la Cámara Alta.

Creyó Sánchez, en esta su nueva euforia de disfrute del poder (que veremos como empieza y como acaba), que sus amigos de ERC facilitarán lo de Iceta porque está a favor de los indultos a los golpistas y a la autodeterminación. Pero la insaciable voracidad de los soberanos/golpistas de Junqueras piden más y más, crecidos como están también por sus resultados electorales y la posibilidad de controlar el 26-M la alcaldía de Barcelona.

Y ahora desde ERC le han sugerido a Sánchez que vaya a la cárcel a verse con el preso Oriol Junqueras para negociar sobre Iceta, los indultos y sobre su investidura. Y en Moncloa se han quedado boquiabiertos y Sánchez le ha dicho a ERC, con aires de desconcierto, que ‘mal empezamos’.

El presidente en funciones, seguro de su poderío, trata con desprecio a ERC y a Podemos y en medio de su euforia, la que Tezanos cultiva con un CIS más que fraudulento, todavía no se ha enterado del crecimiento importante del soberanismo catalán en los comicios del 28-A y más aún el 26-M.

Sánchez no le da importancia a estas graves noticias para España y prefiere ignorar las causas del exponencial ascenso de ERC en Cataluña (y de Bildu y PNV en el País Vasco), porque teme que él sea el culpable de semejante situación por el cúmulo de concesiones que el hizo a los soberanistas y con las que Sánchez pagó su triunfo en la moción de censura contra Rajoy.

Concesiones -hasta la del ‘relator’- que en Cataluña se han entendido como un reconocimiento del Gobierno de España de la ‘represión del Estado’ en contra de los que ellos llaman sus ‘presos y exiliados políticos’. Al tiempo que presionan a la Justicia y exigen los indultos como expiación de España por su ‘agresión’ al soberanismo catalán.

Y todo esto acepta Sánchez solamente para seguir en el poder y lo justifica diciendo que en Cataluña solo hay un problema de ‘convivencia’, cuando la verdad es muy distinta porque el problema es de ‘legalidad’, de golpismo y de delincuentes que quieren romper España y a los que Sánchez no cesa de amparar en su solo beneficio personal.

Y cabe preguntarse si en estas graves circunstancias a Sánchez no le quita el sueño la pregunta de ‘¿me estoy cargando España?’ Sin darse cuenta que los soberanistas no tienen marcha atrás y que la única manera de frenar al separatismo es aplicando de manera implacable la legalidad en Cataluña y desmontando, una por una, todas las mentiras del ‘procés’.

Pero si Sánchez completa -a cambio de su investidura- su cesta de regalos al soberano/golpismo catalán con los malditos indultos, entonces el daño a España y a la Justicia, dentro y fuera de nuestro país, será enorme. Y muy difícil de solucionar salvo que los barones constitucionales del PSOE digan basta y descabalguen a Sánchez del desbocado corcel en el que, ciego de poder, no deja de galopar hacia un precipicio infernal.