Un Casado institucional se olvida de los indultos

Necesitado de ser reconocido como líder de la Oposición de cara a los comicios del 26-M, el líder del PP Pablo Casado, tras reunirse en Moncloa con Pedro Sánchez, se ha presentado ante los medios con un discurso moderado, sin su natural agresividad para con Sánchez y con un mensaje envenenado para su más directo adversario Albert Rivera: que le facilite a Sánchez la investidura para alejar a los independentistas del poder.

Una broma de mal gusto la de Casado a Rivera mientras dice que el PP ni apoyará ni se abstendrá en la investidura de Sánchez, con quien se declaró dispuesto a colaborar en cuestiones de Estado.

Pero resulta asombroso que Casado, tras su paso por Moncloa, no haya mencionado los indultos a los golpistas que resulten condenados en el Tribunal Supremo salvo que se le haya olvidado o que no haya querido plantearle a Sánchez esta cuestión. La que además figura en todas las proclamas políticas de Casado y en sus mítines de la campaña electoral.

¿Qué ha pasado, despiste o algún acuerdo secreto sobre los indultos entre Casado y Sánchez? No se sabe, pero cabe esperar que esta incógnita la despeje hoy Albert Rivera tras su encuentro con Sánchez en La Moncloa.

Acuciado por muchos de sus barones Casado baja el tono y la agresividad de su discurso para dar credibilidad a su reciente y pretendido giro hacia el centro de la política. Con un discurso y mensajes moderados como los que ayer pretendió transmitir tras su encuentro con Sánchez.

Una actitud la de Casado que ya veremos si le funciona el 26-M pero que si no está bien explicada lo puede dejar en territorio de nadie y no lograr que los votantes que se fueron a Vox o a Cs regresen al PP.

Lo que sí ha logrado Casado es que Alberto Núñez Feijóo se convierta en la referencia más valiosa del PP y en su posible sucesor a corto o medio plazo. Sobre todo si en los comicios europeos del 26-M Rivera supera en votos a Casado y no digamos si Cs ganará en la Comunidad de Madrid y resultará ser el partido más votado del centro derecha en el Ayuntamiento de la capital.

Esto lo debería saber Casado porque si el 26-M sale mal parado entonces ya no tendrá a nadie a quien culpar de este segundo fracaso. Y en ese caso o se ata al mástil del barco del PP como Ulises y se tapona los oídos, o por el contrario se tendrá que marchar ante el clamor de bases y dirigentes del PP (muchos de los cuales habrán perdido su empleo). Veremos que pasa y muy pronto porque ya solo faltan 20 días para conocer el desenlace de este drama del PP. O el renacer de Casado de entre sus cenizas lo que está por ver.