El Supremo, Mauthausen y los indultos

Mientras la Generalitat aprovecha un acto de reconocimiento a españoles deportados en Mauthausen para decir que en España hay presos y exiliados políticos -lo que provocó el abandono del acto por la ministra de Justicia Dolores Delgado- la sección cierta de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo ha decidido, atendiendo un recurso, que Puigdemont y el resto de sus compañeros prófugos sí pueden presentarse a las elecciones europeas del 26-M, rectificando el criterio de la Junta Electoral Central.

Justa decisión parece, pero no menos extraña, porque el Supremo dice en su auto que no es a ellos a quien corresponde tomar la decisión sino al Tribunal Ordinario de lo Contencioso de Madrid, al que el Supremo ya le ha marcado el camino y escrito la sentencia.

Pero si no era competencia del Supremo ¿por qué el alto Tribunal ha entrado en el fondo de la cuestión y tomado una decisión? Tenemos la impresión de que en la Corte suprema de la Justicia se están viviendo situaciones que se proyectan por encima del ámbito judicial y tienen que ver con las presiones y el acoso del soberanismo catalán.

Hasta el punto que algunos autos como este y algunas actuaciones de los magistrados que juzgan el golpe catalán, se ve un cierto complejo y exceso de ‘garantismo’, frente a las diatribas de los golpistas y su entorno político y mediático, en las que hablan de juicio político.

Con las misma desvergüenza repugnante con la que han utilizado los horrores de Mauthausen para atacar a España y amparar a sus delincuentes (los prófugos lo son) y presuntos delincuentes, que esperemos que pronto sean condenados.

Si a todo esto añadimos la pretensión de Pedro Sánchez de indultar a los golpistas, desautorizando de facto al Tribunal Supremo, dando la razón al golpe de Estado de 2017, veremos que el daño que se está causando a la Justicia española, dentro y fuera de nuestro país, puede ser enorme y solo para que Sánchez sea investido presidente con votos de Podemos y ERC.

Y esto ocurre en un PSOE, sometido a los disparates del PSC, que no es ni sombra de lo que fue en materia constitucional, democrática y de soberanía nacional. Y que se ha sometido a las ambiciones personales del autócrata Sánchez que están por encima de marco constitucional, que bordea a diario, y del interés general.