¿Imaginan un pacto de investidura entre Sánchez y Casado?

Muchas cosas pueden ocurrir y van a pasar en este país en las próximas semanas y cuando tras los comicios del 26-M llegue la hora de la verdad que será la de la investidura del próximo presidente del Gobierno.

En esa negociación caben muchas posibilidades y entre ellas una muy llamativa que se antoja imposible pero que no conviene descartar: Sánchez puede ser elegido Presidente del Gobierno en segunda votación y con una mayoría simple con los 123 votos del PSOE y los 66 diputados del PP.

Pero mientras tanto se inicia una primera e inútil ronda de consultas en La Moncloa que Pedro Sánchez ha convocado para la semana entrante con ‘parte’ de los lideres nacionales de la Oposición (no invitó a Vox) para así pavonearse como triunfador del 28-A y sacarse unas fotos que favorezcan su segunda vuelta electoral del 26-M.

Y prueba del electoralismo de este encuentro que se pretende institucional es que han excluido a Vox de la ronda de consultas a pesar de ser ya un partido nacional con amplia representación parlamentaria. Este veto lo ha impuesto Sánchez -que pedía la presencia de Vox en los debates y ahora le niega sus derechos como partido nacional- como un ‘cordón sanitario’ y anti democrático y no debería de ser consentido por PP ni por Cs.

Pero Pablo Casado está bajo mínimos y necesita presumir que sigue siendo líder de la oposición frente a Albert Rivera. Y por ello se presta encantado a una reunión que no va a servir para nada, porque las negociaciones para la investidura y formación del nuevo Gobierno sólo se podrán abrir después de los comicios del 26-M. Y Rivera también quiere protagonismo y por eso va aunque no debería.

Sin embargo el que está indignado e interesado en acudir a La Moncloa a lanzar a Sánchez un ultimátum es Pablo Iglesias que quiere una decisión de Sánchez en favor de un Gobierno ‘de izquierdas y plurinacional’. Es decir de PSOE con Podemos, PNV y ERC. Y con varios ministros de Podemos en su gabinete, Iglesias incluido. Y no le falta razón a Iglesias porque si Sánchez quiere su investidura deberá pagarla y compartir el poder.

Pero Sánchez no desvelará sus intenciones finales (que no solo dependen de él) y se mantendrá en la posición de pedir un Gobierno en ‘solitario’ del PSOE en minoría y con apoyos puntuales externos. Pero antes de eso habrá que pactar la investidura e Iglesias lo tiene muy claro y votará ‘no’ si no hay un Gobierno de Coalición del PSOE con Podemos.

Ya lo hizo en marzo de 2016 impidiendo el pacto PSOE-Cs, que esta vez no podría impedir si Rivera aceptara el pacto con Sánchez, porque juntos suman 180 diputados. Aunque por ahora Rivera se mantiene en el más absoluto ‘no’ a Sánchez.

De manera que si es una reunión institucional en ella deben participar todos los partidos nacionales, lo que incluye a Vox. Y si es una sesión de fotos de Sánchez para su nueva campaña electoral entonces Rivera no debe acudir.

En cuanto a la investidura Sánchez solo tiene tres opciones; coalición con Podemos y apoyo soberanista; coalición con Cs; o Gobierno en solitario del PSOE con el voto favorable del PP. Y si no funciona ninguna de las tres en ese caso se convocarán nuevas elecciones como ocurrió en 2015 y 2016.

El pacto PSOE-PP también tiene su lógica porque el PP le debe al PSOE su abstención en la última investidura de Rajoy a finales de 2016. Y porque si hay nuevas elecciones Cs pasará como un cohete por delante del PP. Y, como él ha reconocido, Casado necesita tiempo (4 años) para consolidar su liderazgo en la derecha y en la Oposición, sobre todo si el 26-M se da otro batacazo electoral. Eso sí, necesitaría la pública garantía de Sánchez de no conceder indultos a los golpistas.

Además este pacto entre los dos primeros partidos impera en Alemania e Italia y en Europa no sería una novedad. Aunque el resultado del mismo no garantiza la estabilidad política, como tampoco en el caso del pacto de Sánchez con Podemos y los soberanistas. En resumen nada está claro y cualquier cosa puede pasar.