Gobierno de PSOE, UP y ERC; o de PP, Cs y Vox

Las elecciones del próximo 28-A van a ser decisivas para el presente y el futuro de nuestro país. En suma, para la gobernabilidad y también para la unidad nacional visto lo que ha pasado y está pasando en Cataluña. Y, en consecuencia, para que prevalezca el principio de la legalidad que garantice el Estado democrático y de Derecho. 

Asimismo y como corren malos vientos en el ámbito financiero y económico español, europeo (Brexit incluido) e internacional (por la guerra comercial de Trump) estas elecciones pueden ser determinantes para la vida económica y social del país. Sobre todo si, por ejemplo, un partido antisistema como lo es Podemos entra en el Gobierno de Pedro Sánchez. 

Y si Pedro Sánchez indulta a los golpistas que resulten condenados en el juicio del Tribunal Supremo la legalidad española sufrirá un serio quebranto con la decisión porque dejará a los pies de los caballos al Tribunal Supremo, dará la razón a los golpistas que calificaron el juicio de farsa y dañará, más si cabe, la imagen de España en Europa. 

Porque el indulto será considerado como una rectificación en toda regla a las decisiones del anterior Gobierno de Rajoy y a la pretendida, por los golpistas, sobre actuación ‘represiva’ de la Justicia española. 

Pero Pedro Sánchez necesita comprar para su investidura los votos de ERC que ya le ofrece Junqueras a cambio de los indultos. Y tendrá que meter a Iglesias en el Gobierno si quiere los votos de Podemos para su proceso de investidura como presidente del Gobierno. 

Porque aunque pudiera ser posible en este momento es difícil de imaginar un pacto de Sánchez con Rivera. De manera que las alternativas para el Gobierno de España van de tres en tres: Gobierno de Sánchez con Iglesias y Junqueras; y Gobierno de Casado con Rivera y Abascal. Es decir modelos muy diferentes: la izquierda confederal e intervencionista contra la derecha unitaria y liberal. 

Y todo apunta que, por el momento, se queda fuera de juego un gran pacto de gobierno para apuntalar la economía y la estructura constitucional. Una ‘gran coalición nacional’ que en esta España de ahora resulta imposible de imaginar.