Sánchez ofrece ‘más autogobierno’ a los separatistas

Después de lo ocurrido en el referéndum ilegal del 1-O y tras la declaración de independencia del 27-O en el Parlamento catalán en el otoño de 2017, a Pedro Sánchez se le ha ocurrido premiar a los golpistas que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo ofreciendo más autogobierno a Cataluña.

Con lo que ya hemos empezado a conocer la letra pequeña del programa electoral del PSOE en lo que se refiere a la política territorial en general y a Cataluña en particular. Es decir más autogobierno sin el acatamiento previo de la Constitución y la legalidad.

De manera que si las cosas van como quiere Sánchez, y una vez que ERC -que pide a Sánchez desde la cárcel que ‘no descarte la autodeterminación- y Podemos le garanticen su investidura tras las elecciones del 28-A, la hoja de ruta para la centrifugar España sería la siguiente:

En primer lugar, conceder indultos a los golpistas que resulten condenados en el juicio del golpe catalán que se celebra en el Tribunal Supremo.

A partir y una vez que Oriol Junqueras (jefe del golpe) ocupe la presidencia de la Generalitat tras las elecciones catalanas del próximo otoño, Sánchez aprobará, por fin, sus Presupuestos para 2020, y propondrá una reforma de los Estatutos vasco y catalán para dar más poder ‘al nacional separatismo’, reconociendo la España ‘plurinacional’ (de la ‘Declaración de Granada’ del PSOE).

Y a partir de ahí se abrirá la puerta que conduce a la independencia catalana por etapas. Primero el descansillo ‘federal’, luego el confederal y, finalmente y cumpliendo la profecía de Iceta, la autodeterminación y la independencia.

Naturalmente, para cumplir los objetivos hará falta una importante reforma de la Constitución que la derecha política no querrá. Y entonces sólo habrá quedarán dos opciones: el atajo de un segundo golpe de Estado catalán con una segunda declaración de independencia de corte unilateral (DUI 2); o la amenaza de Sánchez de abanderar la demanda de la III República en caso de que la derecha no se avenga a pactar la reforma constitucional.

Salvo que todo este relato se quede en una angustiosa pesadilla porque los españoles y la Constitución no lo consentirán.