La sentencia y las elecciones

Decía José María Aznar en el último Congreso del PP en relación al desafío catalán que España vive una crisis ‘existencial’. Y acaba de declarar Pedro Sánchez en una entrevista que el problema catalán ‘no es la independencia sino la ‘convivencia’ en Cataluña. Y anda pregonando por ahí Pablo Iglesias que en nuestro país ‘hay presos y exiliados políticos’.

Los tres hacen meros discursos electoralistas con los que esperan justificar sus actuaciones políticas y atraer a los electores de cara a la jornada del 28-A. La respuesta a los tres mensajes está en que lo que tiene España, y de manera especial en Cataluña, es sobre todo un problema de ‘legalidad’.

De ahí que siendo las elecciones del 28-A pueden determinantes para el presente y el futuro de España tan importante o más nos parece que será la sentencia del juicio del golpe de Estado catalán y su estricto cumplimiento.

Sentencia que en unos meses se dictará en el juicio que se está celebrando en el Tribunal Supremo y donde ha quedado claro y bien probado, a la vista de los testimonios presentados, que la cúpula del Gobierno de la Generalitat que presidía Carles Puigdemont en compañía de Oriol Junqueras (el cerebro del golpe) y de las asociaciones de Omnium y ANC, prepararon, planificaron y consumaron un golpe de Estado en Cataluña.

Y lo hicieron violando la legalidad y el orden constitucional, con uso de la violencia, desobedeciendo a los tribunales, con malversación de los fondos públicos y utilizando las instituciones que el Estado tiene en Cataluña.

Y si la sentencia del juicio a los golpistas confirma estos hechos sería muy grave para España, la Justicia y la vida democrática que el ganador de las elecciones, previsiblemente Pedro Sánchez, concediera a los pocos días, semanas o meses de la sentencia indultos a los que resulten condenados.

Y que lo haga en aras del presunto problema de la ‘convivencia’ en Cataluña y en menoscabo de la legalidad y la función ejemplarizante y aleccionadora que toda sentencia incluye para los delincuentes.

Lo que dañaría la convivencia en ‘toda’ España y el principio de legalidad, dando la razón y argumentos a los golpistas -que nunca se arrepentirán de sus delitos y volverán a las andadas- y dañando así el prestigio del Tribunal Supremo y la consistencia del Estado de Derecho que está en la base de la vida democrática.

De ahí la importancia y las consecuencias determinantes que para España van a tener el resultado de las elecciones del 28-A y la sentencia del Tribunal Supremo. Y la conexión que sin duda existirá entre ambos acontecimientos si Pedro Sánchez renueva el Gobierno en colaboración con Podemos y ERC.

Y a no perder de vista, al margen del caso del golpe catalán, el que en este país la legalidad está muchas veces en entredicho cuando se trata de aplicar la Ley a los personajes poderosos de la vida pública y la privada, como ya lo hemos visto en más de una ocasión por causa del abuso de poder y en no pocos casos de la corrupción.

Aunque en estos momentos lo que nos preocupa es: en primer lugar el que será resultado electoral el 28-A; luego los pactos de investidura y gobierno; y después la sentencia del golpe de Estado catalán.