Casado y la sangre de ETA

La declaración de Pablo Casado en la que asegura que Pedro Sánchez ‘prefiere las manos manchadas de sangre a las manos pintadas de blanco’, en alusión a los pactos de Sánchez con Bildu y al asesinato por ETA de Miguel Ángel Blanco en Ermua, son muy duras palabras que elevan el tono de la batalla electoral en curso para las elecciones generales del 28-A.

Es cierto que Sánchez ha pactado con Bildu la moción de censura contra Rajoy y en otras votaciones como en la reciente de la convalidación de los decretos electorales del Gobierno a cambio del apoyo del PSOE a la infame ley vasca contra ‘los abusos de la policía’ propuesta por Bildu y PNV. Como es cierto que Idoia Mendía, la dirigente de los socialistas vascos, celebró en diciembre una cena de Navidad en compañía de Arnaldo Otegui.

Y Sánchez sabe que estos temerarios pactos, como los que hizo con el pro golpista catalán Quim Torra, no le iban a salir gratis frente a la oposición del centro derecha y que acabarían llegando a la campaña electoral. Por ello y entre otras cosas Sánchez no acepta un debate cara a cara con Casado. Y ya veremos si con el resto de candidatos nacionales, con o sin la presencia Santiago Abascal.

Pero la mención a ‘las manos manchadas de sangre’ por parte del líder del PP constituye una respuesta desproporcionada a los pactos de Sánchez con Bildu porque, afortunadamente para nuestro país, la sangre que derramaban los criminales de ETA, hace ya tiempo que dejó de correr. Y muchos de los etarras se han reinsertado y pedido perdón a las víctimas mientras el resto permanece en prisión.

Y por muy enfadado que esté Casado y preocupado por el ascenso de Vox (partido al que una encuesta de Telemadrid le da un 17,2 % en los comicios de la Comunidad madrileña), el imputar indirectamente a Sánchez de dar la mano a los etarras no es justo ni razonable. Además ese camino nos puede llevar otra vez a la Guerra Civil española, de hace 80 años, abriendo heridas inútiles que en la Historia están.

Y puede que con esa alusión a ‘las manos manchadas de sangre’ Casado recupere algunos de sus votos que se van hacia Vox, pero si sus palabras provocan fuga de votantes del PSOE esos no se irán al PP sino a Cs.

Y a no perder de vista que el duro discurso de Casado refuerza más bien las posiciones de Abascal. Y sobre todo aleja al PP del centro de la política que suele ser el lugar dónde habitualmente se decide la victoria electoral. Ahora bien quien ha metido a ETA en la campaña electoral no ha sido el PP sino Bildu y PNV con su infame Ley de ‘abusos policiales’ apoyada por el PSOE.