La Fuerza del Centro

‘Los extremos se tocan’ y eso es lo que está pasando en España entre Podemos y Vox con el populismo radical de la izquierda y la derecha. Algo parecido ocurre entre los grandes partidos del ‘bipartidismo’ imperfecto de PSOE y PP, que ambos pretenden reactivar con el llamamiento al voto útil de sus respectivos electorados y votantes allegados, intentando convencer que ellos son la garantía de que su ‘contrario’ no llegue al poder.

Se sabe que en España la victoria electoral y la gobernabilidad se decide en el centro sociológico de la política de ahí ‘la fuerza del centro’. Y el valor electoral que ese segmento equidistante y moderado tiene en los comicios generales en curso que serán determinantes para este país.

Sobre todo porque ese Centro constituye ‘a priori’ el fiel de la balanza que separa el PSOE y el PP en el ámbito ideológico y programático. Y a la luz de los que han sido los recientes grandes acontecimientos políticos del país, como el golpe de Estado catalán y su influencia destructiva en País Vasco, Baleares y Valencia en menoscabo de la unidad de España.

Y a no perder de vista las diferencias de PSOE y PP en sus programas de corte económico y social o sobre la ‘calidad’ de la vida democrática y las libertades donde mantienen actitudes enfrentadas que van del aborto a la eutanasia, las pensiones, los aforamientos y el despilfarro del gasto público.

Incluidos los decretos de ‘los viernes al sol’ electoral de Sánchez. Lo que coloca a España entre la incertidumbre del Brexit y los nuevos rumores de recesión, en posición de debilidad por el aumento de la Deuda pública y el riesgo real de incumplimiento de los objetivos de convergencia del déficit con la UE, en pos de la estabilidad del Euro y su reforzamiento necesario en la unión fiscal y bancaria europea.

Sánchez y Casado tapan sus carencias y ‘vergüenzas’ el uno (en especial las catalanas) con el aura del poder que consiguió en la moción de censura, y el otro con su juventud y la renovación (en sus equipos y listas electorales) a fin de alejarse de la corrupción y las cloacas del tiempo de Rajoy.

Y con esas máscaras Sánchez y Casado buscan, como si no existiera Cs, ese ‘oscuro objeto de deseo’ del Centro político que va desde la izquierda de un PP más conservador para defenderse de Vox, hasta la derecha de un PSOE donde muchos de sus votantes se alejan del partido por la temeraria connivencia de Sánchez con el golpismo catalán y un Podemos extremista.

Y ambos, Casado y Sánche,z se retroalimentan cuando Sánchez habla de la España en blanco y negro del PP; y Casado acusa al PSOE de la ruptura de la España.

Y ¿qué hay entre PP y PSOE? Pues Cs con Albert Rivera y una estrategia -desde hace algunos años- confusa y cambiante. Dijeron que no votarían a Rajoy en 2016 y lo hicieron; y nunca debieron aprobarle a Rajoy, por la gran corrupción del PP, los Presupuestos de 2018 y los aprobaron en vez de provocar elecciones anticipadas cuando Cs lideraba las encuestas.

En fecha reciente Rivera dijo que podría pactar con el PSOE pero sin Sánchez, luego que nunca pactarían con el PSOE y finalmente que quiere una ‘coalición’ con el PP. A lo que Casado respondió con desprecio a Rivera. Dando la impresión Cs que ahora temen más la pérdida de votos del centro hacia el PP que la pérdida de esos votos hacia Sánchez.

Además, cuando llegan las campañas electorales, en las que Cs figura en posiciones ascendentes, ese efecto se va diluyendo porque a Rivera, como le ocurría a ‘El coronel’ de García Márquez ‘no tiene quien le escriba’. Es decir, no tiene apoyo de los grandes medios de comunicación que en las elecciones se vuelcan en favor del PSOE y del PP.

Se le puede decir a Rivera, como en la película Casablanca que ‘siempre les quedará’ Internet. Pero carecen de un motor creador de opinión y de información sobre el centro político que provoque una onda expansiva en el territorio digital de las Redes Sociales donde, por ejemplo, Vox arrasa al día de hoy.

Además a veces da la impresión que Cs no cree en ‘la fuerza del centro’ y no acaba de encontrar un mensaje tan sencillo como lo sería el afirmar que Cs es el único partido que puede garantizar que no se instale en España, -como dice Felipe González- un gobierno Frankenstein o Francoestein. Y que puede favorecer la reforma democrática, blindar la unidad de España y promover una política económica y social justa y moderada que cumpla con el proceso integrador de la UE.

En la claridad, la sencillez de los mensajes y en la defensa de los valores democráticos y las conquistas de la sociedad civil está la fuerza del centro. Y en vez de hablar de gobiernos de coalición sería mucho más fácil decir que después de Sánchez y Rajoy ‘lo que España necesita un Presidente de centro’. Y ese sí que sería un mensaje fácil de entender y de admitir.