Sánchez huye de la prensa y los debates

La campaña electoral ha entrado en un terreno espeso y ajeno a la claridad de las ideas, los programas y los debates entre candidatos que ya veremos si llegan y se producen en los distintos canales de televisión. Porque Pedro Sánchez no quiere y está huido de sus contrincantes y de los medios de comunicación porque considera que no le conviene entrar en el cuerpo a cuerpo. Y porque sabe que todos le van a preguntar por el tema catalán (indultos, relator, Iceta, etcétera), y sabe que eso no le interesa al PSOE y sí a sus adversarios.

Sánchez se dedica a los monólogos de sus mítines donde descalifica a PP y Cs y tampoco quiere hablar de pactos con Podemos (a los que si se refirió ayer Ábalos) y con los separatistas y mantiene la incógnita de un posible acuerdo con Cs, lo que Albert Rivera rechaza de plano. Y lo que le acarea al líder de Cs severas críticas del aparato mediático del PSOE, el Grupo PRISA, desde donde uno de los columnistas del El País, Ramoneda calificaba ayer a Albert Rivera de ‘monaguillo’ de Vox y del PP, en un burdo y lamentable artículo.

Lo de la huida de Sánchez no es nuevo. Forma parte de su estrategia de ‘la cortina de humo’ y así lo hemos visto en su paso por el Gobierno donde cada vez que tenía un problema, sea el fracaso del PSOE en Andalucía, la crisis del ‘relator’, o algo similar se organizaba un viaje sin contenido alguno al extranjero y desaparecía de la escena nacional.

Sánchez sobre todo huye el tema catalán donde ayer hubo una pequeña noticia en el Parlamento catalán que ha reprobado a Torra sin consecuencia alguna, porque este presidente ni acepta someterse a la moción de confianza, ni quiere por nada del mundo adelantar elecciones en Cataluña. Luego todo sigue como estaba a pesar de la reprobación por mal gobierno propuesta por el PSC, e imaginamos que como una parte añadida de su campaña electoral.

En el parlamento vasco, otro espectáculo con el insulto de un parlamentarios de Bildu, Julen Arzuaga, a las Fuerzas de Seguridad del Estado a las que ha tildado de ‘nazis,’ lo que provocó su expulsión de la Cámara y eso es todo.

Y al fondo de todo esto el líder del PP Pablo Casado que vuelve a la carga contra los nacionalistas para atraer a los votantes de Vox y recuerda los ‘tiros en la nuca’ de ETA, calentando mas si cabe la campaña y poniendo así punto final a la que ahora parecía una etapa mas moderada y centrada de su discurso.

Casado cuenta con el apoyo decidido de Aznar que ayer volvió a pedir el voto ‘útil’ del centro-derecha para el PP y que calificó a Vox de ‘partido simplista’. Sin que sepamos si eso es bueno o malo para Abascal porque los mensajes simples forman parte del aparente éxito de Vox.

Mientras que, por otra parte, continúan las pesquisas y mas datos sobre la llamada policía política o ‘patriótica’ que circulaba por el ministerio de Interior en tiempo del ex ministro Jorge Fernández Díaz. Motivo que le sirve a Pablo Iglesias para ver si con este nuevo y lamentable escándalo Podemos levanta el vuelo y consigue que las próximas encuestas le suban el ánimo y la puntuación.

Y con estos mimbres nos acercamos a los mítines y a los actos electorales del fin de semana donde ya veremos si, tras la controversia generada, Sánchez saca o no su nuevo eslogan de campaña ‘haz que pase’. Aunque lo que no acaba de pasar es esta nada edificante ni informativa campaña pre electoral que todavía tiene por delante 23 días antes de que se abran las urnas para votar.