La OTAN obsoleta y la Defensa de España

La OTAN cumple 70 años en plena crisis de identidad y cuando la UE ha decidido a implantar una nueva política de Defensa común en respuesta a la decisión del presidente Donald Trump -criticada por el ministro español de Exteriores Josep Borrell-, de optar por el ‘unilateralismo’ para las políticas de Defensa y Seguridad de los Estados Unidos, en menoscabo de la Alianza Atlántica y de la Unión Europea.

Lo que desluce y oscurece el 70 cumpleaños del Tratado de Washington y lo que, por otra parte obliga a España a reconsiderar sus alianzas militares. Porque nuestro país mantiene, de manera innecesaria y poco rentable para los intereses nacionales, tres tipos de alianzas militares simultáneas: dos multilaterales con la OTAN y la UE, y una bilateral con los EE.UU.

Y sin que ninguna de las tres le garantice a España la defensa de todo su territorio, incluidas Ceuta y Melilla. Y cuando Gran Bretaña mantiene una base militar en su colonia de Gibraltar. Por lo que España debe replantear sus alianzas estratégicas y militares y conseguir garantías de la defensa del conjunto de nuestro territorio nacional.

Y todo ello sin perder de vista que las nuevas tensiones entre potencias y grandes bloques ideológicos, militares y económicos ya no se plantean de una manera clásica y con armamentos convencionales. Ni parece creíble una guerra nuclear -por mas que se consideren amenazas potenciales las armas de Irán y Corea del Norte-, sino que las grandes batallas de nuestro tiempo son de tipo económico y comercial y sobre todo cibernéticas.

Un territorio este último donde España está bastante indefensa como lo acabamos de comprobar con la intromisión de misteriosos ‘invasores’ en el departamento informático del ministerio de Defensa. Y no sabemos con qué objetivo aunque alguien podría decir que para acceder a informaciones de la OTAN o, de una manera mas rocambolesca, para vender los planes de la Defensa Nacional a Marruecos (sic).

Una potencial guerra cibernética -como la que ha enturbiado los procesos electorales en USA y Europa- sí que puede tener serias consecuencias y bloquear la actividad industrial e económica de todo un país (véanse los apagones de Venezuela) lo que tendría graves consecuencias, en el nuevo mundo digital e informatizado en el que vivimos.

Fue el presidente Trump quien declaró que la OTAN era una organización ‘obsoleta’, al tiempo que exigía a los países ‘aliados’ que aumentaran su aportación económica en la Alianza Atlántica. La que él despreció dando la espalda a la misma Europa que fustigó cuando decidió ensalzar el Brexit y la salida de Gran Bretaña de la UE. O cuando amenazaba con una guerra comercial con sus ‘aliados’ del Viejo Continente, entre los que figuran no pocos compradores de armamento norteamericano.

Trump, el amigo bien oculto de Putin, consideró mucho más importante el despliegue militar de EE.UU. en el Pacífico y se alejó de Europa y de su ‘estanque’ Mediterráneo donde Rusia, en su flanco más oriental, ha tomado posiciones importantes tras su inquebrantable alianza con Siria e Irán.

Es verdad que la OTAN actual es costosa y obsoleta sobre todo desde que se disolvió el Pacto de Varsovia y cayó con estruendo el muro de Berlín, en la noche del 9 de noviembre de 1989. ‘ ‘El séptimo de caballería se ha quedado sin indios a los que combatir’, se dijo entonces.

Y luego tras el final del régimen soviético la imagen y utilidad de la OTAN quedó en entredicho y nadie desde entonces se ha ocupado de redefinir los objetivos militares y el espacio de actuación de esta Alianza, cuyos socios mas destacados sí participaron en guerras de Irak, Libia y Siria en acciones concertadas con USA pero poco mas.

Ahora a los 70 años de la OTAN y tras el desprecio de Trump a la UE son los primeros gobernantes de Francia y Alemania quienes impulsan (con apoyo de España) una nueva organización de Defensa europea en el seno de la UE, tal y como lo preconizaba el general De Gaulle. Sobre todo una vez que Gran Bretaña -especial aliada de USA y siempre contraria a toda alternativa a la OTAN- abandone la UE.

España ingresó en la OTAN por decisión del Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo poco después del golpe de Estado del 23-F, con el argumento de que esa presencia en la Alianza anulaba el post ejército del franquismo. Luego Felipe González ratificó esa decisión con el referéndum de 1986 que acabó por consolidar la presencia de España en el Tratado atlántico liquidando el que fuera eslogan del PSOE: ‘OTAN, de entrada NO’. Y apoyando algunas políticas ‘agresivas’ como las de los ‘Euromisiles’.

Y no olvidemos que fue el español Javier Solana, a la sazón el secretario general de la OTAN, quien ordenó en 1999 el ataque armado aliado contra Yugoslavia de Milosevic en la que se llamó ‘Guerra de los Balcanes’. Y en la que se produjeron costosos ‘daños colaterales’ de muertes inocentes por errores de la OTAN, además de las tremendas masacres étnicas de los criminales de guerra yugoslavos.

Y tampoco olvidemos que fue José María Aznar (‘el victorioso’ en el islote de Perejil) quien desde el Gobierno de España, impulsó el bombardeo de la aviación de la OTAN de la Radio Televisión de Belgrado. Como también Aznar apoyó la II Guerra de Irák en compañía de Georges W. Bush y Tony Blair en base a presuntas armas de ‘destrucción masiva’ de Sadam Hussein, que nunca existieron.

Y recordemos que fue el presidente José Luis Rodríguez Zapatero quien, para compensar su intempestiva retirada de las tropas que España desplegó en Irak tras la ocupación por USA del país, el que aprobó por su cuenta y sin previa autorización del Parlamento, el despliegue del moderno ‘escudo antimisiles’ USA en la base de Rota.

Ahora otros problemas internos de España, como el desafío catalán, han aparcado los temas de las relaciones internacionales de nuestro país y ahí incluido el debate sobre la política de la Defensa Nacional. Pero el Brexit va a reactivar este debate de la política Exterior (Gibraltar ahí incluido) y la política de Defensa, de las que apenas de habla en la vigente campaña electoral y en la que no se aprecian diferencias notorias en los programas de los grandes partidos nacionales, PP, PSOE y Cs.

Pero el presente y el futuro de la OTAN sí está en entredicho, y en él se debe abordar el futuro de la Defensa y de las alianzas militares de Europa y la de España. La que bien merecen una reconsideración y su reforma en pos de la garantía de defensa del conjunto del territorio nacional.