Sánchez gira hacia el lado Constitucional

La rectificación de Miquel Iceta sobre el referéndum de autodeterminación (‘no habrá referéndum, ni independencia’, dijo ayer) ha sido forzada por Pedro Sánchez y forma parte del giro premeditado del líder del PSOE hacia las posiciones más constitucionales que ahora lideran Pablo Casado y Albert Rivera, desde PP y Cs.

A sabiendas Sánchez que el desafío catalán es su talón de Aquiles y lo único que podría impedir que obtenga un excelente resultado electoral en la noche del 28-A.

Un regreso decidido de Sánchez al campo constitucional que se ve con  buenos ojos en el Palacio de La Zarzuela y también en el ámbito del poder económico donde se considera mucho más fácil ‘recuperar a Sánchez’ que promover una nueva alternativa de Gobierno en el confuso centro derecha.

Un lugar donde se teme la bisoñéz de Pablo Casado y la debilidad de sus equipos y el populismo radical de Santiago Abascal. Al tiempo que, en estos ámbitos de poder, se piensa que un gobierno tripartito como el andaluz, con PP, Cs y Vox, provocaría nuevas y grandes tensiones en Cataluña.

El vuelco de Sánchez -que ahora dice que no descarta aplicar el artículo 155 en Cataluña- y su giro pro constitucional confirma la idea de que el líder del PSOE es capaz de cualquier cosa con tal de permanecer al frente del poder, incluso de romper con los que hasta hace poco eran sus aliados, Podemos y separatistas catalanes.

Además con su discurso e intenso programa social (decretos de los viernes) Sánchez sabe que ha bloqueado a Podemos y que la grave crisis interna del populismo radical de Pablo Iglesias, sumada a los disparates del PDeCAT de Puigdemont, han convencido a Sánchez de imposibilidad de poder renovar la mayoría de la moción de censura que logró contra Mariano Rajoy.

Entonces, y si las próximas encuestas y el especial macro sondeo CIS, dan  una sustancial ventaja del PSOE sobre sus adversarios ello le permitirá a Sánchez consolidar su regreso al campo constitucional aunque la prueba de fuego de su ‘conversión’ sigue estando en torno a los posibles indultos a los golpistas catalanes que resulten condenados en la sentencia del juicio del Tribunal Supremo.

Pero Sánchez aunque gane las elecciones con un buen resultado y amplia ventaja sobre PP y Cs necesitará pactar (aunque sea la abstención) con uno de estos dos partidos. Y para ello van a jugar un papel determinante los pactos autonómicos y municipales a los que obligará el resultado de las elecciones del 26-M que se celebrarán antes de que se produzca un acuerdo para la investidura del nuevo presidente del Gobierno.

Es decir triples pactos de nivel nacional, autonómico y municipal donde hay mucho poder en juego y por repartir. Lo que conduce a la conclusión de que nada se puede descartar digan lo que digan los líderes políticos de PP y Cs en campaña electoral.

Ni se puede descartar un pacto entre PSOE y PP -que dejaría a Cs en el limbo- a cambio de que los ‘populares’ recuperen amplias zonas de poder en Madrid, Valencia y Aragón, con el argumento de que el PSOE se abstuvo en la investidura de Rajoy para favorecer la gobernabilidad y hacer frente al desafío catalán.

Los mismos argumentos que les presentará Sánchez a Casado y Rivera cuando concluyan las elecciones del 28-A y 26-M. Y, naturalmente, siempre y cuando no se produzca un vuelco de importancia en la campaña electoral.