Casado desprecia a Rivera

En respuesta a la oferta de coalición entre PP y Cs que Albert Rivera le hizo el martes a Pablo Casado ‘para desalojar a Pedro Sánchez del poder’ el líder del PP le ha ofrecido a Rivera, con claro desprecio, el puesto de ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno que Casado sueña presidir.

Lo que para que eso ocurra Casado deberá ganar las próximas elecciones del 28-A, o al menos el PP debería ser el partido más votado en el centro derecha por delante de Cs y Vox. Y entre los tres sumar los 176 escaños de la mayoría absoluta. Lo que al día de hoy parece imposible de imaginar a la vista de lo que anuncian las encuestas electorales.

Pablo Casado es un político muy joven pero los modales que enseña no lo acreditan como un buen y democrático gobernante de España y puede que ni siquiera como un buen presidente del PP. La purga que ha llevado a cabo -con ayuda de la impresentable Cospedal- en el PP para dejar fuera de las listas del Congreso a buenos y experimentados políticos dice poco bueno del talento y del talante de Casado.

Y la mala respuesta que ha dado a Rivera, tras la mano tendida de Cs, es todavía peor porque demuestra que Casado no tiene cabeza para la política y además no sabe sumar, porque los escaños de Cs pueden ser decisivos para cualquier pacto de investidura después del 28-A.

Entonces ¿a cuento de que viene esa chulería de despreciar a Rivera quien en caso de pacto podría exigir la vicepresidencia del Gobierno como ocurrió en Andalucía y como es lógico y natural?

Pues Casado ha lanzado ese desplante porque la oferta de Rivera le quita el discurso de decir que Cs pactará con el PSOE, que es lo mismo que afirma desde el aparato socialista José Luís Ábalos con su abrazo del oso mañoso a Rivera.

Y ha sido para desmontar los ataques de Casado y los amores de Ábalos por lo que Rivera se ha sacado de su inagotable chistera el anuncio de una posible coalición entre Cs y PP, intentando proteger a su electorado de la izquierda del PP y de la derecha del PSOE.

Pero ya veremos que pasa después del 28-A, porque si Rivera tiene la llave de la gobernabilidad (si supera los 50 escaños) entonces podrá pedir la Luna tanto al PSOE como al PP. E incluso la presidencia del Gobierno como ya ha ocurrido en algunos países europeos donde en un Gobierno de coalición la minoría alcanzó la presidencia del Ejecutivo, aunque luego la mayoría de los ministros pertenezcan al partido mayoritario.

Eso es a fin de cuentas lo que Casado propuso a Sánchez cuando ambos pactaron la renovación del Consejo General del Poder Judicial, que luego y afortunadamente desactivó el magistrado Marchena renunciando a presidir el Poder Judicial y manteniéndose al frente del Tribunal del Supremo que juzga el golpe de Estado catalán.

Y ya puestos a especular y si Cs tiene la llave de la gobernabilidad Albert Rivera también podría proponer al PSOE un pacto de gobierno presidido por Josep Borrell. Y al PP un pacto de gobierno presidido por Soraya Sáenz de Santamaría con lo que Sánchez y Casado quedarían en un pésimo lugar.