El poder económico no teme a Iglesias sino a Sánchez

Pablo Iglesias ha vuelto a la política después de tres meses de vacaciones en su chalé de pequeño burgués donde ha tenido tiempo de reflexionar y de analizar el momento político y preelectoral español. Y resulta que Iglesias ha llegado a la conclusión de que quien de verdad manda en España no es el Parlamento sino el poder económico de las multinacionales, los bancos, las grandes empresas y los medios de comunicación. 

Y añade este ‘Don Narciso’ de la política que el poder económico le teme y mucho a él y a Podemos -‘van a por nosotros’, presume-, pero no es cierto. El poder económico a quien de verdad teme es a Pedro Sánchez porque lo considera capaz de cualquier cosa con tan de seguir en el poder. 

Pero Iglesias, con un Podemos hundido en las encuestas, dice que él es, como el buque de la Canción del Pirata ‘por su bravura ¡el temido!’, de los poderes económicos y pide votos para convertirse en el vicepresidente del Gobierno con Sánchez para, desde ahí, controlar al poder económico. El que, en su opinión, quiere un Gobierno del PSOE con Cs. 

Y, dicho esto, Iglesias pidió perdón por las luchas internas de Podemos, que no son tales sino el golpe de mano que la pareja, Pablo e Irene, han dado en su partido para manejar el partido desde el chalé de Galapagar. 

Pues sí que ha descubierto la pólvora a estas alturas de la Historia el líder de Podemos en su reaparición. Ahora se entera Iglesias de que, como escribió Quevedo, ‘poderoso caballero es don dinero’. Eso ya lo denunciaron Marx y Engels en el Manifiesto Comunista de 1848. Pero Iglesias se acaba de caer del guindo y descubre que en España manda mucho el dinero pero a medias con el poder Ejecutivo. 

Y así, en este su renacer político y pérdida de la inocencia, Iglesias también ha descubierto algunos artículos sociales de la Constitución pero no todos. Lee artículos sobre el derecho al trabajo, la vivienda y medio ambiente, pero eludió otros donde se dice que España es un Estado de Derecho, donde se debe cumplir la ley, y especialmente por los gobernantes como los que en Cataluña se han lanzado a la delincuencia y el golpismo y ahora deben de responder en los tribunales y ante la Justicia y la Ley.

Y la ley, debería saberlo Iglesias, es la viga maestra de toda Democracia y la garantía de la libertad. Y fuera de la ley se coloca Iglesias, dialécticamente hablando, cuando afirma como lo volvió a hacer en su reaparición (para no perder votos en Cataluña) que ‘en España hay presos políticos’, falsedad que prueba que él no tiene proyecto político ni democrático para España. 

Y sobre el conflicto territorial catalán Iglesias también se olvidó, o no quiso leer, el Articulo Octavo de la Constitución donde se dice: ‘Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional’. 

Pobre pues el discurso del regreso de Iglesias (del que el mismo dijo que provocaría mucho revuelo, y no sabemos el por qué). Y desde luego llamó y mucho la atención que no mencionara a Vox ni una sola vez. Seguramente porque sabe que el partido de Abascal es su principal adversario. Y teme que si Vox supera el día 28-A ese será su final político y el de Podemos. 

 Dijo Iglesias y tampoco acierta que estas elecciones son ‘constituyentes’, lo que tampoco es verdad y parece mentira que eso lo diga quien presume ser un profesor de ciencia política. En cuanto su nuevo lema de campaña de ‘la Historia la escribes tú’, se puede decir que no está mal y sirve para cualquier partido. Pero desde luego no parece que esa Historia la vayan a escribir él y Podemos, porque su partido está roto y su partido va hacia atrás. Y no por la culpa de los ricos y poderosos sino por culpa de su ciega soberbia y por sus modales de absolutismo personal.