Sánchez debe poner los Mossos a las órdenes de Interior

El Presidente Sánchez, por más que divague y huya del nuevo desafío de Torra a la legalidad, no va a tener más remedio que, aplicando la Ley de Seguridad Ciudadana, poner a los Mossos de Escuadra a las órdenes del Ministerio de Interior para hacer cumplir en Cataluña las decisiones de la Junta Electoral Central sobre los lazos y pancartas pro golpistas.

Sobre todo porque Torra ha encontrado un filón en este nuevo desafío para hacer campaña electoral para su partido y jalear a los procesados del golpe de Estado que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo.

Sánchez sabe que su calculada ambigüedad en Cataluña puede convertirse en el talón de Aquiles de su campaña electoral, si continúa poniendo paños calientes en la herida. Porque la oposición pasará a la carga y la cuestión catalana se convertirá en un asunto central de la campaña electoral.

Máxime cuando, según fuentes bien informadas, se ha sabido que el PSC vetó a Josep Borrell para que no fuera candidato número 1 por Barcelona y que Sánchez, en contra de lo que hizo en Andalucía imponiendo a varios de sus ministros en contra del criterio de Susana Díaz, en Cataluña Sánchez no se atrevió a imponerle a Miquel Iceta la candidatura de Borrell.

De manera que la pretensión de Sánchez de eludir el tema catalán -por ello no quiere acudir a debates electorales- se la va a estropear su ‘amigo’ Torra. Porque está claro que este último desafió de los balcones públicos de la Generalitat y otras instituciones no hizo nada más que comenzar. Y puede que vaya a más e incluso con violencia callejera.

Ahora bien, si Torra piensa que con esta nueva violación de la legalidad les va a ayudar a los procesados del Juicio del Supremo se equivoca, porque el mensaje que trasmite es que el golpe de Estado del 27-O está vivo y que la violencia soberanista puede continuar de un momento a otro.

De manera que mucha atención ante lo que haga, o no haga, Sánchez en relación a la última decisión de la JEC que exige a los Mossos la retirada de lazos y pancarta (lo que deberá ordenar la Consejería de Interior de Torra), al tiempo que pide la actuación de la fiscalía (que depende de Sánchez) y abre a Torra un expediente sancionador.

Y mientras todo esto ocurre y encrespa los ánimos en toda España desde la Moncloa (o desde Bruselas) lo único que se le ha ocurrido a Sánchez ha sido recomendar a Torra ‘que respete la legalidad’. Cuando lo que debe de hacer es ponerse serio para imponer esa neutralidad electoral que forma parte del orden constitucional.