Ultimátum de la UE al Reino Unido

La primera ministra británica Theresa May no manda en su Gobierno, donde sus ministros no cesan de dimitir, ni en su partido Conservador, ni tiene el apoyo mayoritario del Parlamento británico. El único sitio donde manda May y trae a todos de cabeza es en el Consejo Europeo que hoy se reúne para decidir qué hacer con el Brexit de una vez por todas y cuando antes.

Y sin descartar, y esta vez tiene que ir en serio, un ultimátum de Bruselas a Londres, ofreciéndole solo unas semanas de aplazamiento del Brexit (que tenía que iniciarse el 29 de marzo). Porque de lo contrario Gran Bretaña deberá participar en las elecciones al Parlamento Europeo del 26 de mayo y ello provocaría en la UE un caos institucional.

De manera que la última oferta escrita de May a la UE proponiendo el 30 de junio para la salida, que Bruselas condiciona al voto favorable de la Cámara de los Comunes, parece ser con esa fecha -u otra anterior que no complique el caso de las elecciones europeas- la última oportunidad. Y si no funciona deberá imponerse la ruptura sin acuerdo el 29 de marzo pase lo que pase.

Porque como dice el refranero español, ‘mejor ponerse una vez colorado que ciento amarillo’. Y ya está bien del mareo del Reino Unido y de la más que insufrible Teresa May.

Entre otras cosas porque han sido los británicos los que decidieron irse de la UE con el temerario referéndum que David Camerón convocó y perdió. De manera que el Consejo de la UE debe forzar la ruptura por las buenas o por las bravas. Y si luego Londres quiere abrir una negociación aduanera o de relación comercial que llame a la puerta de la Comisión Europea y pida hora y día para ese encuentro que será cuando a Europa le convenga.

Y entonces ya veremos qué pasa con Escocia e Irlanda del Norte no vaya a ser que el Reino Unido se quede reducido a Inglaterra y Gales. Y en ese caso adiós también a Gibraltar y a su paraíso fiscal en el territorio de la UE.

Lo que no puede ocurrir en el Consejo Europeo de este jueves en Bruselas es que May contagie a la UE con el virus de la indecisión e incertidumbre que ya ha inundado las instituciones británicas y amenaza con instalarse en las instituciones de la UE.

De manera que estamos a la espera de un firme y decisivo ultimátum con dos condiciones: que la prórroga del Brexit tenga como fecha límite el 23 de mayo, para no interferir en los comicios europeos, y que el Parlamento británico apruebe el acuerdo de salida que el Reino Unido firmó con la UE. Y si estas condiciones no se cumplen en Londres entonces Bruselas impondrá la salida por las bravas y que cada palo aguante su vela como entonces se verá.