Veamos si Torra desafía a la JEC

Vamos a ver lo que ‘aprieta’ Torra (‘apretad’ les dijo a los CDR en recientes manifestaciones) y si está decidido a enfrentarse a la Junta Electoral Central y a la Justicia por el delito de desobediencia. O si Torra se achanta y acata las decisiones de la JEC y retira las pancartas y lazos amarillos de todos los edificios oficiales de Cataluña.

Vamos a ver si su paseo por Madrid del pasado domingo le ha dado más fuerza y confianza en sí mismo a Torra, o si se acochina y acata las órdenes de la JEC. Aunque, conociendo al personaje, cualquier cosa puede pasar. E incluso el parapetarse en los edificios oficiales catalanes con los CDR para que nadie quite las pancartas y los lazos amarillos hasta que las Fuerzas de Seguridad lo hagan por la fuerza, previo mandato judicial.

Y puede que lo de buscar más violencia en Cataluña, con la ayuda de sus huestes radicales y en pos de un enfrentamiento con Fuerzas de Seguridad, sea el objetivo de Torra. Incluso ante los Mossos que serían los encargados de retirar los símbolos soberanistas si a petición de la JEC lo decide un juez.

Y vamos a ver qué hace el Gobierno de Pedro Sánchez y la fiscalía general del Estado si Torra le planta cara a la Justicia para hacerse el gallito ante sus compañeros golpistas que están en el banquillo del Tribunal Supremo.

Porque por segunda vez, desde el pasado día 11, la Junta Electoral Central ha pedido al presidente de la Generalitat Quim Torra que retire las pancartas soberanistas y los lazos amarillos de los edificios oficiales de Cataluña para garantizar así la neutralidad y la equidad del proceso electoral que se abrió con la disolución de las Cortes el pasado día 5. La JEC advierte a Torra que cometerá un delito de desobediencia si, en el plazo de 24 horas, no acata su decisión y requerimiento.

A la primera petición de la JEC Torra respondió diciendo que no aceptaba la decisión del maximo órgano electoral con el argumento de que considera más importante su libertad de expresión. Una libertad que la JEC le invita a ejercer fuera de los edificios oficiales para no entorpecer el tiempo electoral.

Cosa que Torra sabe muy bien, mientras duda y consulta a los asesores jurídicos de la Generalitat las posibles consecuencias de su desobediencia y los plazos que tiene por delante antes de ser citado por un tribunal.

Lo que sí está claro es que la orden de la JEC se debe cumplir cueste lo que cueste. Y si Torra se resiste esta provocación entrará de lleno en el debate electoral y se convertirá en una prueba de fuego para el Presidente Sanchez, que también tendrá la oportunidad de ‘lucirse’ ante toda España si consigue que Torra, por las buenas o las malas, acate la decisión de la JEC.

Porque ya se le acabo a Sánchez el tiempo de relativizar los desplantes y las chulerías de Torra, máxime cuando está en juego la campaña electoral.