El Brexit ‘con la muerte en los talones’

El Parlamento británico ha vuelto a rechazar la última propuesta con la que la primera ministra Theresa May pretendía aprobar una salida negociada del Reino Unido de la UE en la fecha prevista del 29 de marzo, con lo que vuelve el riesgo de una salida sin acuerdo y por las bravas.

La que hoy será sometida a una nueva votación en la Cámara de los Comunes con lo que el debate británico sobre el Brexit empieza a parecerse a los argumentos de las películas del mago inglés del suspense Alfred Hitchcock recordando, por ejemplo, los inquietantes episodios de ‘Con la muerte en los talones’.

May, afónica y audaz, no ceja en su empeño de un Brexit pactado con la UE y hoy preguntará a los parlamentarios de Westminster si desean la ruptura sin acuerdo con la Unión Europea, lo que tendría dramáticas consecuencias en el Reino Unido y también en Europa, España ahí incluida.

Las otras dos opciones que están abiertas son: un aplazamiento de la salida de los británicos de la UE en pos de una nueva negociación, lo que Jean Claude Juncker ya ha rechazado de plano desde la Comisión de Bruselas; y queda también la opción de un segundo referéndum sobre la permanencia o no del Reino Unido en la UE.

Una posibilidad que May, entre protestas, mencionó en su discurso tras la pérdida de la última votación. Pero esta posibilidad fue muy aplaudida en la noche ayer en las puertas del Parlamento británico por varios centenares de manifestantes europeístas que exigen una segunda votación nacional sobre la permanencia del Reino Unido en Europa.

Desde el primer partido de la oposición, los laboristas, Jeremy Corbin pidió a May otra negociación que incluya la garantía de una Unión Aduanera para una Gran Bretaña fuera de la UE (lo que Bruselas nunca aceptará) o que, en su defecto, convoque elecciones anticipadas.

Lo que complicaría, más si cabe, esta crisis, y obligaría a un aplazamiento sin fecha límite del Brexit, aumentando el suspense y la incertidumbre en la UE.

Y el creciente malestar en los primeros países de la UE donde sus primeros gobernantes empiezan a estar hartos de la falta de acuerdo en Londres y de la irresponsabilidad de los primeros dirigentes políticos británicos que están jugando con el presente y el futuro de sus ciudadanos, mientras ellos se desgarran en batallas partidarias y personalistas ambiciones de poder.