Sánchez nos lleva a la recesión y los indultos

Empeñado como está Pedro Sánchez en seguir en el poder y sabiendo que PP y Cs no lo dejarán regresar a La Moncloa con sus votos, está claro que el presidente del Gobierno no tendrá más opciones para seguir en La Moncloa que meter a Pablo Iglesias en el Gobierno como vicepresidente, e impulsar una política económica deficitaria, con mucho gasto social y autonómico y con subida de los impuestos, lo que puede llevar a España a una situación deficitaria, con más deuda y camino de la recesión.

Y a la vez, y como Sánchez necesitará el apoyo de los soberanistas del País Vasco y Cataluña, el Presidente en funciones (Como hizo Zapatero en 2011 con el banquero Alfredo Sáenz) tendrá que conceder indultos a los golpistas catalanes que resulten condenados en el juicio que se celebra en el Tribunal Supremo.

Decisiones todas ellas de alto riesgo para España y para el PSOE que a Sánchez no le preocupan lo más mínimo, porque su única y la verdadera preocupación y prioridad es permanecer en el poder pagando para ello el precio que resulte necesario.

Naturalmente Sánchez tendrá que controlar su Grupo Parlamentario para evitar riesgos de rebelión de algunos de los diputados socialistas a sabiendas que las esperadas votaciones de investidura serán apretadas. De ahí las autoritarias imposiciones en las listas provinciales del PSOE que se están tomando en Ferraz.

De igual, las posibles alianzas de Sánchez con Podemos y soberanistas vascos y catalanes le crearan al PSOE problemas mayores en las otras investiduras de los 12 gobiernos autonómicos que se renovarán en las elecciones del 26-M, y de las principales alcaldías de España.

Por ello en el frontispicio de la campaña electoral de la Oposición deberían figurar dos palabras claves como son ‘indultos y recesión’. Porque ambas están ligadas a la realidad política que se aproxima como si de una oscura tormenta se tratara y se acercara a este país, como ya se aprecia y barrunta en el horizonte español.

Una Oposición, hasta ahora a la defensiva y a remolque de las iniciativas de Sánchez que, en el flanco del centro derecha, peca de tacticismo y recelos de unos contra otros entre PP, Cs y Vox.

Los del PP de Casado pidiendo a los votantes de Vox que regresen al PP y acusando a Cs de querer pactar con el PSOE. Los de Cs de Rivera con su discurso de ‘centro liberal’ con el que pretenden llevarse votos de PP y del PSOE, y los de Vox jugando a presentarse como la verdadera alternativa a Sánchez, acusando al PP de ser un partido blando y a Cs de estar mucho más cerca del PSOE que del bloque conservador.

Oposición del centro derecha (la de Podemos sigue esperando a Iglesias) que parece estar jugando al cuento de los conejos que discutían sobre si sus perseguidores eran galgos o podencos. Y que no parecen enterarse de los serios riesgos que, para España, incluyen las elecciones del 28-A y del 26-M. Las que ya están en marcha y en apenas dos meses y medio al caer.