Derechos de la mujer y necesaria igualdad

El 15 de Mayo de 2011 (15-M) nació en la Puerta del Sol de Madrid el ‘Movimiento de los indignados’ españoles como respuesta al desastre económico y social provocado por la crisis financiera de 2008 en Wall Street. La que repercutió como un tsunami en los sectores mÁs débiles y deprimidos del Planeta dejando unas secuelas que aún permanecen y se mantienen, también en España, con bolsas de pobreza (familiar e infantil) que están por eliminar y subsanar.

El 15-M asombró al mundo y tuvo un impactante eco en la vida política (de él nació el partido Unidos Podemos) española y europea. Y desde entonces los grandes partidos políticos comenzaron a asumir la grave situación social generada y la nueva crisis de la desigualdad económica y social, ampliada tras el estallido de los ámbitos financieros.

Hace un año, el 8 de marzo de 2018, el feminismo español se movilizó también de manera espectacular en todo el país y de manera especial en una gran manifestación en el centro de Madrid que volvió (como el 15-M) a asombrar nuestro ámbito europeo y también internacional.

Ambos acontecimientos 15-M y 8-M prueban el compromiso y firmeza de amplias capas de la sociedad española con derechos y necesidades sociales, económicas y civiles que durante mucho, demasiado, tiempo han sido relegados por gobernantes, dirigentes políticos e instituciones de nuestro país.

Y que ahora (máxime en pre campaña electoral) están siendo asumidos por las fuerzas políticas que ven en estos movimientos ciudadanos una advertencia y unas exigencias ahora irrenunciables que necesitan una respuesta clara y definitiva en las políticas, las leyes y hasta en el texto constitucional que deberá acoger y proteger los derechos sociales y la igualdad.

Y no digamos en lo que se refiere a la violencia de género que continúa imparable su ola de malos tratos y crímenes de mujeres, a pesar de las medidas legales, políticas y de seguridad que ya se han adoptado pero que a todas luces resultan insuficientes y se han de reforzar sobre todo en el ámbito de la prevención.

Derechos de las mujeres que han de estar garantizados en el ámbito de la vida laboral, y también política e institucional, y cuya discriminación hoy vigente tiene su origen en el concepto ya trasnochado de la función de la mujer en la sociedad española, como ama de casa o cuidadora de la vida familiar, o madre abnegada y relegada al segundo plano social.

Hay mucho por hacer en este ámbito de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer y entre los sectores más poderosos y deprimidos de la sociedad.

Y está claro que la movilización de las feministas es un aldabonazo a la conciencia política y social en nuestro país, aunque la defensa de los derechos de las mujeres es también responsabilidad de los hombres, a los que tampoco se puede culpar de manera generalizada de esta grave situación de desigualdades que tenemos en España. Y que en grandes y numerosos países del Planeta (especialmente en el mundo musulmán), donde la democracia brilla por su ausencia, llegan a cotas de flagrante violación de los Derechos Humanos, de la vida y de la libertad.