El caballo de batalla de Pedro Sánchez

Alegremente cabalga Pedro Sánchez en la pre campaña electoral del 28-A llevando la iniciativa, espoleado por las encuestas del CIS de Tezanos y con los posibles ‘indultos’ a los que resulten condenados en el juicio del golpe catalán en las alforjas de ese brioso corcel que se llama ‘temerario’ y con el que Sánchez espera llegar el primero a la meta del ‘Arco del Triunfo’.

Pretende Sánchez reinventarse en la Presidencia del Gobierno siguiendo las instrucciones de su ‘Manual de resistencia’, y aprovechando la división de la Oposición conservadora y la crisis de Podemos. Donde al ‘hombre’ Pablo Iglesias, le cortará la coleta su Dalila y compañera del alma Irene Montero si el 28-A se confirma el fracaso electoral del partido morado.

Soñar, ganar y volver a disfrutar del mullido colchón de La Moncloa con el pie puesto en el estribo del Falcon esa es la verdadera pasión de Pedro Sánchez, y no la prioridad de la cohesión constitucional de España ni la solución ‘dialogada’ del problema catalán.

Pero, ¡ay dolor!, pactar la investidura ¿con quién? Sostiene Sánchez que Albert Rivera sucumbirá ante la oferta de la Vicepresidencia del Gobierno de España. Mas si Rivera le dice a Sánchez que ‘no es no’, en ese caso al jinete eléctrico del PSOE solo le quedará la opción de renovar los pasados pactos de censura contra Rajoy con Podemos y los soberanistas.

Todo ello si el calendario lo permite, y previa concesión por Sánchez de los indultos a los golpistas que resulten condenados en el juicio del ‘procés’. Lo que se interpretará como una desautorización del Tribunal Supremo y el triunfo del soberanismo que volverá a la carga en pos del Estado catalán.

En todo caso, y al margen del impacto político y social de los indultos en España, algo tendrá que decir sobre ese nuevo pacto ‘Frankenstein’ para la investidura de Sánchez el Grupo parlamentario del PSOE, salvo que Ferraz haya dejado atadas y bien atadas las listas de sus Diputados.

Pero también tendrán voz los barones regionales del Partido Socialista. Los que ahora temen el ‘efecto catalán’ -que fulminó a Susana Díaz en Andalucía-, y que a la espera están de los ‘idus’ del 28 de Abril y 26 de Mayo, en la ‘segunda vuelta’ electoral del poder regional y municipal.

Advirtió el presidente manchego Emiliano García Page que ‘antes de que se rompa España se romperá el PSOE’. Y ese camino de fuga ya lo empezó a transitar la que fue portavoz socialista del Congreso Soraya Rodríguez, la discrepante y depurada por españolista a manos del ‘sanchismo’ soberanista que el líder del PSOE adorna con la exhumación de la momia de Franco, el feminismo y los decretos sociales para las bases de la izquierda electoral.

Y cabe preguntar, si Sánchez regresa al pacto soberanista y lo compra con los indultos ¿qué harán entonces, Page, Vara, Díaz, Caballero y Lamban? Y ¿qué dirá la ‘vieja guardia’ socialista de González, Guerra, Rodríguez Ybarra, Bono y Vázquez. O ¿qué opinará Borrell, hoy en la cabecera de la lista europea y candidato ‘in pectore’ a una Vicepresidencia de la Comisión de la UE? Y añadimos otra interrogante: ¿queda algún sitio en España para un ‘Partido Demócrata’ de corte socialdemócrata?

Así están hoy las cosas del querer y del poder en España. A sabiendas que en Francia e Italia, por menos motivos que la ruptura de la unidad nacional, desaparecieron en un santiamén los partidos socialistas de ambos países.

Pero Sánchez, ‘el resistente’ no cejará, ni se bajará de su brioso ‘caballo de batalla’. El que si no encuentra la renovada salida presidencial que Sánchez busca con denuedo se podría desbocar enarbolando en la ciega cabalgada la bandera tricolor, republicana y confederal (el Estado de las naciones) que Sánchez no osó desplegar en la tumba de Manuel Azaña, semanas atrás.