Mandos de interior y policiales certifican el golpe y la violencia

Mal se presenta el horizonte penal para los dirigentes políticos catalanes procesados por el golpe de Estado catalán, cuya planificación y ejecución fue llevada a cabo con premeditación. A sabiendas de lo que hacían y en contra de las decisiones del Tribunal Constitucional y las advertencias del Gobierno de España y los letrados del Parlament catalán.

Y ahí incluidas las advertencias del Lehendakari Urkullu y la negativa del prófugo Puigdemont a rectificar la declaración unilateral de independencia de Cataluña tras los requerimientos explícitos y precisos del Ejecutivo que presidía Mariano Rajoy. Y buena prueba de que Puigdemont sabía muy bien lo que hacía fue su fuga de Cataluña a Bélgica, la que ya tenía preparada de antemano para evitar su comparecencia ante la Justicia.

Y con Puigdemont están implicados hasta el cuello en el golpe de Estado Junqueras, Forcadell, Sánchez, Cuixart y el resto de consejeros procesados, como se está viendo en la fase testifical del juicio, y una vez que concluyó el tiempo de las soflamas políticas de los procesados.

Entre los que ni uno de ellos se atrevió a reconocer los hechos con gallardía asumiendo la responsabilidad, lo que los deja al nivel del betún y como unos cobardes a los que se les ha visto el plumero de patriotas de cartón.

Y, por si algo les faltara, los últimos testimonios de los responsables del Gobierno de Rajoy y del que fue su ministerio de Interior así como de los mandos de las Fuerzas de Seguridad han dejado en evidencia la violencia y la cómplice actuación de los mandos y miembros de los Mossos con la celebración del referéndum del 1-O, desoyendo el mandato de los jueces, los fiscales y los mandos del ministerio de Interior.

Golpe premeditado, violación de la legalidad y del orden constitucional, intimidación y violencia. Y todo ello documentado y explicado en la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo por testigos que no pueden mentir, lo que en suma está confirmando la acusación de la fiscalía y lo que estará en la base de la sentencia que en los próximos meses dictará el tribunal.

Esto es lo que se está juzgando y no el intento de las defensas de desviar la atención sobre hechos que no tienen nada que ver con el juicio en curso, y con los que se pretende reanimar el debate político en Cataluña donde no cesan de producirse casos de violencia, con la complacencia del presidente de la Generalitat Quim Torra.

Y todo ello adornado con pruebas relativas a la malversación de los fondos públicos en beneficio del golpe catalán y nuevas revelaciones que suben el monto de la malversación, así como la utilización de bienes e instituciones públicas para llevar a cabo, desde el corazón mismo de la Generalitat, el golpe contra el Estado español.

Y todavía faltan por llegar a la Sala del Tribunal más testigos por parte de la acusación y documentos relevantes que reforzarán la prueba testifical como muy pronto se verá.