Matemáticas electorales

La irrupción de Vox como quinto partido nacional en el circuito electoral está provocando inquietud en los partidos del centro y derecha como Cs y PP. Pero también en Podemos y en consecuencia en el PSOE por el impacto que todo ello tendrá en el resultado final nacional y a la hora de las alianzas y los pactos de investidura y gobernabilidad.

Lo ocurrido recientemente en Andalucía por la entrada de Vox en la política y en el Parlamento andaluz ha encendido todas las alarmas. Aunque este caso andaluz no es extrapolarle al conjunto del territorio nacional, porque en la Comunidad andaluza las provincias o circunscripciones que menos escaños tienen llegan a los 11 diputados. Lo que permitía una proporcionalidad que otorgaba escaños, de mayor a menor, en todas las provincias y a todos los partidos y Vox incluido al haber alcanzado el 11 % del electorado.

En el plano nacional la presencia del ‘quinto jinete’ en la carrera electoral puede tener efectos muy diferentes en unas u otras circunscripciones. Pero  de manera especial en las 25 provincias que tienen menos de 6 escaños (8 de 3 diputados, 10 de 4 y 7 de 5), porque si Vox aparece con cierta fuerza en estas pequeñas circunscripciones (generalmente conservadores) ello puede hacer perder un segundo escaño al PP y dejar fuera a Podemos y Cs.

Por ello desde fuentes conservadoras se dice que, para no dañar al PP, ‘no es útil votar a Vox’ en provincias como Álava, La Rioja, Zamora, Lérida, Lugo, Soria, Teruel, Salamanca, Burgos, Cáceres, Huesca, Zamora, Ávila, Cuenca, Segovia, Guadalajara, Albacete y Palencia.

Sin embargo los analistas defensores del centro derecha si consideran útil que Vox tenga un buen resultado en las grandes circunscripciones donde se reparten bastantes escaños como son Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga. Mientras que la presencia de Vox en provincias medianas puede ser de distinto signo y de depende del porcentaje de los votos que obtenga.

Está claro que para la derecha lo mejor sería que PP y Vox fueran juntos a las elecciones del 28-A en una coalición electoral. Y no solo al Congreso sino también al Senado. Pero eso no parece nada fácil de llevar a cabo a pesar de los discretos esfuerzos de algunos. Como tampoco es fácil que PSOE y Podemos vayan juntos en las listas del Senado, una Cámara que es crucial para la aplicación del artículo 155.

Lo que no parece posible es que un partido se presente en unas provincias y en otras no. O que los votantes seleccionen en cada provincia sobre el voto útil para su posicionamiento ideológico y político. Algo similar a lo que pasa con la abstención que, como ocurrió en Andalucía, puede ser fundamental.