Borrell debe ser el candidato del PSOE a La Moncloa

Tanto Pedro Sánchez desde La Moncloa, y pronto en funciones, como José Luís Ábalos desde el aparato del PSOE deberían dejar en paz al ministro de Exteriores Josep Borrell, a quien están utilizando como un comodín porque no tienen a nadie mejor ni con más talento político, para encabezar la listas electorales del partido en las elecciones europeas de 26 de mayo.

Incluso ahora suena el nombre de Borrell para encabezar la lista del PSC al Congreso de los Diputados por Barcelona y para contrarrestar la presencia de Inés Arrimadas en la candidatura de Cs.

Un rumor el de Borrell candidato por Barcelona que deja en evidencia a Meritxell Batet y que parte del PSOE nacional porque Borrell no está bien visto en el ala pro nacionalista del PSC donde habitan algunos dirigentes, camuflados, que apoyan la autodeterminación y no defienden la legalidad que enmarca el juicio en el Tribunal Supremo contra los procesados por el golpe de Estado catalán del 27-O.

Borrell no debería aceptar ninguna de estas dos propuestas. Bastante tiene el ministro de Exteriores con el desgaste político que ha sufrido por culpa de los disparates negociadores de Pedro Sánchez con Quim Torra. Que pongan a Carmen Calvo en Barcelona y a Ábalos en las europeas, a ver qué pasa.

Y también por las varias concesiones de Sánchez al golpismo, entre las que la destacó la última del ‘relator’ que constituyó la gota que derramó el vaso de la paciencia de los españoles. Y que fue la última conquista de un Torra que nunca pensó, en serio, el aprobar -en pleno juicio del golpe catalán- los Presupuestos del Gobierno de España, aunque lo presidiera Sánchez.

Si tanto quieren y necesitan en el PSOE a Borrell lo tienen muy fácil: que lo presenten como candidato a la presidencia del Gobierno de España. Aún están a tiempo, porque está claro que Sánchez no volverá a Gobernar, ni aunque gane las elecciones (lo que está por ver), porque no tendrá con quien negociar y mucho menos pactar.

Primero, porque Podemos se le hunde y ello impide el regreso al ‘Gobierno Frankenstein’ (desde el que tendría que conceder indultos a los golpistas que resulten condenados) si no suman entre PSOE y Podemos 150 escaños (los nacionalistas podrían aportar los 26 para la mayoría absoluta). Y porque Rivera y Casado nunca pactarán con Sánchez por mucho que denuncie un ‘cordón sanitario’, como el que Sánchez debió imponerle a Torra.

De manera que la mejor opción electoral para la cabecera del cartel nacional del PSOE es Josep Borrell y eso lo saben Sánchez y todo su partido. Pero también sabe todo el mundo que el nivel de soberbia y ambición de Sánchez  es muy alto. Y que este personaje es incapaz de sacrificarse por España o por el PSOE.

Partido al que Sánchez puede llevar a una gran hecatombe si el 28-A se anuncia una victoria del centro derecha con posibilidad de gobernar como ocurrió en Andalucía. En cuyo caso el impacto de la derrota y la salida de Sánchez del poder, tendrá efectos demoledores para el PSOE en las otras elecciones europeas, municipales y autonómicas previstas para el 26 de mayo.

Precisamente por ello los barones regionales del PSOE no querían que el adelanto electoral fuera antes (ni a la vez) de los comicios del 26-M como ahora ocurre con la cita del 28-A. Donde Sánchez y el PSOE vivirán un momento crucial y de alto riesgo.

Ya lo insinuó Alfonso Guerra hace pocos días en una entrevista con Jordi Évole cuando el periodista le preguntó si pensaba votar a Sánchez, a lo que Guerra con malicia respondió: ‘pero ¿se va a presentar?’. Le faltó añadir: ‘yo preferiría votar a Borrell’.