El juez Marchena corta las soflamas de Turull

Hay estado muy bien y muy oportuno el juez Manuel Marchena, de la Sala Penal del Tribunal Supremo que juzga el golpe catalán, al cortar en seco el mitin pro golpista del procesado Jordi Turull exigiendo que responda con concreción las preguntas que se le hacen y que deje sus soflamas contra España y contra la verdad para el turno de la ‘última palabra’.

Había sorprendido que Marchena impidiera al fiscal y la acusación particular presentar en la Sala sus preguntas a Oriol Junqueras aunque este se negara a declarar. Porque esas tan esperadas preguntas del fiscal Zaragoza habrían retumbado con intensidad en la Sala del juicio y ante la opinión pública en España y Europa y eran de la mayor importancia.

Pero ese precedente permitirá a que los testigos de la acusación no sean, a su vez interrogados por las defensas de los golpistas, incluso algunos de los más notorios testigos ya convocados como Rajoy no responderán a dichos abogados, ni estos le podrán preguntar.

Y todo ello y según el magistrado Marchena en aras de celebrar un juicio rápido porque, como subraya, hay presos preventivos que necesitan cuando antes conocer la sentencia de este proceso para no dañar sus derechos.

Hasta el momento nada nuevo o inesperado ha ocurrido en el juicio sobre todo porque los golpistas procesados no paran de recular y no hay uno solo que de un paso al frente, reconozca el golpe y diga que él participó por sus convicciones independentistas y patrióticas.

Nada de nada por el momento. No hay gallardía alguna sino cobardía a granel y el tal Turull, tan desafiante y tan provocador el día del referéndum del 1-O ahora se bate en retirada repitiendo, como todos, que nada de lo que hicieron era un delito.

Es decir que ellos están presos y en el banquillo injustamente por culpa del Estado español y de unos malvados fiscales porque además eran muy pacíficos y pacifistas, aunque provocaban la violencia contra ciudadanos libres y agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Pero los hechos, que vieron y vivieron todos los españoles y las muy serias advertencias y decisiones del TC y de otros jueces, así como la legalidad vigente a la vista están. Y estos hechos plasmados, como quedarán, en pruebas irrefutables, a lo largo del juicio son los que han de conformar la sentencia final.

Aunque mientras tanto ni un solo paso al frente de los golpistas, ni un solo gesto de valor para reconocer los hechos, y venga más soflamas, mentiras y mítines que a partir de ahora y como lo ha anunciado el juez Marchena no se repetirán.