Sánchez insiste en pactar a ciegas con Torra

Resulta asombroso y disparatado el empeño del presidente Pedro Sánchez de mantener el diálogo de sordos con Quim Torra, mientras ERC y PDeCAT le exigen concesiones imposibles como que la Fiscalía retire la acusación en el juicio que se inicia el martes en el Tribunal Supremo contra los autores del golpe de Estado catalán.

Sánchez está poniendo de rodillas al Gobierno de España delante de una banda de golpistas y se ha inventado la figura de un ‘relator’ de una ‘mesa de diálogo de partidos’ sobre el conflicto catalán lo que es el colmo de la locura que invade al presidente Sánchez. Entre otras cosas porque ningún partido democrático y constitucional se sentará en esa mesa.

Puede que ni siquiera el PSOE, porque si la sumisión del Gobierno a los golpistas continúa el PSOE se romperá con Felipe González a la cabeza. Y en los comicios europeos, municipales y autonómicos los socialistas sufrirán el castigo de su connivencia con el golpismo. Lo que empeorará a medida que en el juicio del Supremo los procesados golpistas y ‘socios’ de Sánchez lancen sus ataques a España, el Rey, la Constitución y la legalidad.

Y ¿todo esto no lo ven Sánchez, su Gobierno y su partido? El Presidente ha escrito un libro que se titula ‘Manual de resistencia’. Pero más bien debería llamarse ‘Manual de insidtencia’, por su empecinamiento en colaborar con los autores de la crisis secesionista catalana. En la que Sánchez actúa no en la defensa de los intereses de España, ni para buscar una salida ‘política’ al desafío catalán (salida que no existe mientras los golpistas no regresen al marco constitucional). Sánchez hace todo esto en su solo y propio beneficio para quedarse unos pocos meses más en Moncloa. Y él y el PSOE pagarán muy cara esa insistente ambición personal de Sánchez.

Al tiempo que demuestra la poca consistencia de las encuestas del CIS de Tezanos, porque si fueran ciertas las buenas expectativas del PSOE y dada la crisis de Podemos y el daño que Vox causa al PP, Sánchez ya habría roto con Torra y estaría preparando el adelanto de las elecciones generales para hacerlas coincidir con las del 26 de mayo.

Pero el presidente Sánchez cree que tiene ‘Baraka’ y que su renacer en el PSOE y la carambola de la moción de censura le garantizan un éxito en todo lo demás. Y no ve más allá de sus narices ni escucha a nadie más. Y lo que es más grave tiene marketing pero carece de un discurso político propio y cercano al conjunto de la sociedad y a la mayoría del PSOE.

En cuanto a lo del ‘relator’ que propone la inefable vicepresidenta Carmen Calvo para levantar un acta de las conversaciones con Torra, además del disparate de imponer un mediador entre España y el golpismo, nos recuerda que ese ‘relator’ es lo que faltó a la entrevista que la vicepresidenta mantuvo hace unos meses en el Vaticano con el secretario de Estado Pietro Parolín. Porque la versión que Calvo dio en España del encuentro, a propósito de la exhumación de los restos de Franco, fue completamente ajena a la verdad.