Los Presupuestos han muerto ¡vivan las elecciones!

No es el presidente Sánchez quien debe hacer concesiones al soberanismo catalán para facilitarles un referéndum de autodeterminación, o para poner en libertad provisional a los presos procesados del golpe de Estado catalán. Y menos aún entrometerse en la actuación de la Fiscalía para favorecer a los golpistas. El Presidente no puede, constitucionalmente, ni debe hacer esas demenciales concesiones al golpismo por más que desde ERC y PDeCAT les amenacen con las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos de 2019.

Son, al contrario, ERC y PDeCAT quienes tienen que abandonar la vía de la independencia, acatar la Constitución y aceptar las responsabilidades que se desprendan del juicio del Tribunal Supremo donde los golpistas que allí se sientan deberían reconocer con gallardía que desobedecieron al TC y que violaron el Estatuto, la legalidad y la Constitución e intentaron sin éxito la independencia de Cataluña.

Todo esto que ahora está ocurriendo demuestra que el presidente Sánchez nunca debió de acudir a Barcelona para entrevistarse con Quim Torra y otros consejeros de la Generalitat en una pretendida ‘mesa de diálogo’ con la que Sánchez creyó que lograría el firme apoyo de ERC y PDeCAT a los Presupuestos de 2019.

Ese viaje, temerario y mal preparado por Carmen Calvo y sumado a otras concesiones del Gobierno de Sánchez al soberanismo catalán, era inútil y tenía un alto coste para el PSOE como se vio en la pérdida de la Junta de Andalucía. Pero a pesar de todo el pertinaz Sánchez insistió y no vio algo que tenía ante sus ojos: que los demócratas constitucionalistas no pueden pactar con los golpistas catalanes.

Así ha ocurrido porque ERC les acaba de presentar una enmienda a la totalidad de los Presupuestos de 2019 del Gobierno de Sánchez, lo que obliga al Presidente a convocar las elecciones generales y prorrogar los Presupuestos de 2018.

La decisión de ERC es lógica y era esperada porque nadie en Cataluña entendería que el soberanismo catalán decidiera aprobar al Gobierno de España las Cuentas del Estado cuando está a punto de comenzar en el Tribunal Supremo el juicio sobre el golpe de Estado Catalán.

Un proceso judicial donde presidente de ERC, Oriol Junqueras, se sentará en el banquillo como el máximo responsable del golpe, acusado por la Fiscalía del Estado de rebelión y malversación y con un horizonte penal de hasta 25 años de cárcel.

Con su anuncio, ERC se ha adelantado al PDeCAT y a Puigdemont, que ya anuncian su propia enmienda a la totalidad de las Cuentas públicas por más que den unos días a Sánchez. Y todos ellos se van a retratar en el Congreso de los Diputados votando contra Sánchez en compañía de Cs y PP.

Y la pregunta que surge es la de si Sánchez va adelantar las elecciones generales para hacerlas coincidir el 26-M con los comicios autonómicos, municipales y europeos. O si agotará todo lo que pueda su mandato para disolver las Cortes en el otoño, y una vez que se conozca la sentencia. Lo que le obligaría a Sánchez a enfrentarse a la opción de los indultos a los golpistas condenados. Una decisión que podría ser letal para el PSOE si las elecciones se celebran en otoño.

Sánchez no lo tiene nada fácil, pero la crisis de Podemos y el ascenso de Vox, que daña al PP, pueden ser motivos para justificar el adelanto de las elecciones al 26 de mayo. Buscando Sánchez acudir a esa cita con su cartel electoral nacional y situando a Josep Borrell -que tiene muy buena imagen constitucional- al frente de la candidatura europea.

Pero para ello Sánchez debe escenificar una ruptura frontal con Torra en los próximos días y sin dilación. Porque ahora va a remolque de la iniciativa soberanista contra sus Presupuestos. Además el adelanto de las elecciones incluye el obligado parón del juicio del golpe de Estado en el Supremo, lo que conviene al PSOE porque PP, Cs y Vox van a utilizar las proclamas de los golpistas en el juicio en contra del PSOE.

Otra cosa será, después de las elecciones, las dificultades que Sánchez va a encontrar para formar gobierno, a sabiendas que Albert Rivera ya ha dicho por activa y por pasiva que nunca pactará con él. Aunque en ese caso siempre le quedará a Sánchez jugar en la investidura la carta de Borrell.