FMI y Brexit anuncian otra ‘tormenta perfecta’

Afirma Albert Rivera y con razón, en la presentación del nuevo gobierno de Andalucía, que los tiempos de las mayorías absolutas se han acabado y que ahora en España y en otros países europeos de nuestro entorno estamos obligados a pactos políticos que garanticen la estabilidad y gobernabilidad.

Como precisamente ocurre en Andalucía. Pero esos pactos tienen que tener una base coherente y desde luego inserta en el marco constitucional, lo que lamentablemente no ocurre con el Gobierno de Pedro Sánchez que depende de partidos contrarios a la Constitución y la legalidad como pasa con ERC, PDeCAT y Podemos, lo que le obliga a Sánchez a ceder soberanía y eludir sus responsabilidades constitucionales en continuos desafíos a la legalidad.

Estos pactos de Sánchez ‘contra natura’ democrática y constitucional van a acabar bastante mal para el PSOE y para Sánchez, que ha quemado a futuro sus naves y que cuando concluyan las próximas elecciones no tendrá con quien pactar, sobre todo porque su principal aliado Podemos está en fase de auto destrucción.

Decimos todo esto porque en el horizonte europeo y español se anuncia una ‘tormenta perfecta’, aún incipiente, con clara desaceleración de la economía y caída del crecimiento como lo anuncia el FMI (para España 2,2 en 2019 y 1,9 en 2020), lo que en España puede dañar la recuperación del empleo, la deuda pública y la caja de la Seguridad Social.

Y si a todo ello le añadimos la inquietante incertidumbre que genera el Brexit bloqueado en el Parlamento británico (ayer Theresa May anunció otro intento de negociación con la UE sobre las fronteras de las dos Irlandas), entonces veremos que el riesgo de recesión en la zona euro existe. Y todavía puede complicarse más con la inquietante guerra comercial del presidente Trump quien, con su ‘América First’, ha convertido a los EEUU en una palanca que impulsa la inestabilidad económica internacional.

Y precisamente por esto y los nubarrones que se atisban en el horizonte español (los bancos vuelven a estar en ‘coplas’ de credibilidad) creemos que la cultura de los pactos de gobierno constitucionales, democráticos y pro europeos, debe convertirse en algo importante y natural.

Lo que debería de obligar a Pedro Sánchez a pensar más en España (y en su partido el PSOE) que en su propio y personal calendario electoral. Aunque puede que Sánchez haya llegado a la conclusión de que para él, que cruzó el Rubicón de la mano de Torra, ya sea demasiado tarde y por eso intenta, al precio que sea, agotar la legislatura y seguir en el poder hasta mediados de 2020.

Se conforma Sánchez con ganar unos pocos meses más. Pero Rivera tiene razón y habrá que pactar en el marco constitucional y especialmente entre PP, Cs y PSOE aunque sin Sánchez y quizás con Josep Borrell.

Y eso de los pactos obligatorios también lo sabe Pablo Casado, por más que el joven líder del PP quiera alojar a todo el centro derecha español en la ‘casa común’ que le ha diseñado Aznar. Y que solo será habitada por lo que vaya quedando del PP (tras la irrupción de Vox en el mapa político nacional), que será mucho menos de lo que aglutinó Mariano Rajoy en las elecciones de 2016.

Las grandes mayorías del bipartidismo se acabaron. Y Casado no podrá cual flautista de Hamelin recuperar a los votantes de pasadas mayorías absolutas del PP. Y lo mismo le ocurrirá a Sánchez en el PSOE. Porque la gran mayoría de los votantes que se fueron del bipartidismo nunca volverán al que fue su partido original. Sobre todo porque los errores políticos de sus dirigentes y la corrupción les hizo decir a muchos electores que no votarían a esos partidos ‘nunca jamas’.

De manera que no hay más salida que los pactos para los que, desde ahora, se tiene que preparar España en este año electoral en el que se barrunta una ‘tormenta perfecta’ de crisis económica y con duro impacto social.