Discurso conservador de Casado tras la senda de Aznar

La prioridad en el PP se llama Vox y a los seguidores y votantes del partido que lidera Santiago Abascal se dirigió ayer Pablo Casado en la clausura de la Convención del PP. En la que José María Aznar marcó el territorio con un agresivo discurso conservador a palos con Pedro Sánchez, que se convirtió en guión del discurso también conservador de Casado, alejado del centro y obsesionado con Vox.

Ambos, Aznar y Casado, utilizaron el invento de ‘la casa común’ del centro derecha que solo habitará el PP si triunfan los ataques simultáneos que Casado que recibirá de Vox por la derecha y de Cs por el centro. Se vio en Andalucía y se proyectará a nivel nacional en los comicios del 26 de mayo en los que Albert Rivera aspira a repetir el liderazgo del centro derecha que consiguió en Cataluña.

Aznar y Casado hablan del malvado y traidor Pedro Sánchez mientras se apropian de la marca España como algo consustancial al PP (‘más PP es más España’ dicen), pero eso es un error y una apropiación improcedente de la España de todos.

E inoportuno porque en España no se entiende por qué Mariano Rajoy le regaló el poder a Sánchez al negarse a dimitir durante la moción de censura. Como en España (ni en el PP) tampoco se explica la presencia del comisario Villarejo en el despacho oficial de Génova 13 de la secretaría general del PP Dolores de Cospedal, que reapareció al cierre de la Convención.

Y lo que no ha explicado Casado es el por qué se han ido del PP millones de votantes, lo que solo se entiende por los numerosos casos de su corrupción. Un asunto importante sobre el que no habló Casado, y que llevó a prisión a tres ex Ministros de Aznar (Rato, Zaplana y Matas). Y a varios gobernantes y dirigentes del PP de Madrid, Valencia y Baleares. Escándalos que siguen en los tribunales cómo la Operación Kitchen que acaba de estallar.

Casado habla bien y sin papeles pero habla demasiado (discurso río) y no dijo nada nuevo respecto a su discurso del Congreso del PP del mes de julio ni a lo que declara en el Parlamento o ante la prensa. Pero en esta ocasión cargó las tintas por el lado ultra conservador intentando así una especie de exorcismo contra la que parece ser ‘la amenaza fantasma’ de Vox y Abascal, convertido este último en ‘el convidado de piedra’ de la Convención.

No debería Casado presumir de libertades después de la ‘ley mordaza’ de Rajoy y del uso y abuso de los medios públicos cuando gobierna el PP. Ni de la Justicia independiente después del pacto de Casado con Sánchez de reparto del Poder Judicial, que fracasó por una indiscreción de Cosidó.

Y allá Casado y las políticas económicas y ultra liberales que le inculca su otro mentor Manuel Pizarro, porque el avance de la incipiente recesión les obligará a abordar políticas sociales comprometidas con los sectores más deprimidos de la Sociedad. Y llamó y mucho la atención la ausencia en la Convención de Cristóbal Montero, imaginamos que para contentar a Aznar.

Casado está empezando, posee cualidades y buenas maneras pero tiene demasiado cerca las elecciones del 26-M, la corrupción del PP y el recuerdo de la espantada y la debilidad de Rajoy en Cataluña (él dice que aplicará el 155 sin fecha límite), como cada vez más cerca tiene el ascenso de Vox.

La Convención le ha dado a Casado un impulso político y mediático al que se suma la presencia de Juanma Moreno en la presidencia de Andalucía.

Pero la victoria en la política nacional Casado no la tiene fácil ni al alcance de la mano. Esa victoria además suele estar en el centro de la política y no en el flanco conservador. Y en ese flanco a Casado le espera Vox que, de momento, esconde sus cartas pero que no tardará en reaparecer para dar cumplida respuesta al bonito cuento de ‘la casa común’ de Casado y Aznar.