Aznar quiere salvar España y el PP

Sin pena ni gloria y algo desaliñado pasó Mariano Rajoy por la Convención del PP pidiendo que se evite el sectarismo, con Santamaría de puntillas y en ausencia de la humillada Cospedal. Y en ‘olor de multitudes’ y con redobles de tambor hizo José María Aznar su entrada en el salón del pleno con todos en pie y aplaudiendo en un remedo de la escena de Carmen de Bizet en la que entra en la plaza el ‘Toreador’.  

Mejor dicho y en este caso, el ‘matador’. Un Aznar que, después de varios años ausencia en la Convención, por sus enfrentamientos con Rajoy, se reencontró con su público y sin preámbulos declaró que ‘España tiene planteado un desafío existencial’. 

Lo que es mucho decir, aunque ello le dio pie a Aznar para afirmar que la solución a tamaño problema de la subsistencia de España pasa por el PP de Pablo Casado -su pupilo bien amado- para el que acto seguido pidió el voto frente a Cs y Vox. 

Insistiendo ‘el rayo del líder’ (así se llamaba el caballo árabe que Gadafi le regaló a Aznar), o el más poético ‘rayo que no cesa’, que el PP que refundó él hace 30 años es y debe ser la ‘casa común’ del centro derecha español,  liberal, democristiano y conservador.

Un llamamiento inútil y tardío porque Cs está consolidado, Vox no para de crecer y hay encuestas por Madrid que a más de uno de los dirigentes del PP que asisten a la Convención les pondrían los pelos de punta. 

Aznar dice que la Constitución no se toca y llamó ‘traidor’ a España a Pedro Sánchez, asegurando que está vigente el golpe catalán. Y, metiéndose en camisa de once varas, declaró Aznar que él asumía ‘todos los argumentos’ con los que el 1 de octubre de 2016 una mayoría de dirigentes del PSOE expulsaron a Pedro Sánchez de la secretaría general.

Un tiempo en el que Sánchez ya enarbolaba el discurso ‘plurinacional’ que ahora, con sus pactos para la moción de censura y los Presupuestos, está promocionando en pos de un nuevo y ‘nacional’ Estatuto catalán como base de un pacto que Oriol Junqueras dice, ahora, que debe ser ‘multilateral’. 

Teme el líder de ERC que la sentencia del juicio del golpe catalán que ahora se inicia en el Tribunal Supremo sea justa e implacable, ‘dura lex sed lex’. Y ya pide Junqueras, aunque sin pedirlo, el indulto a Sánchez a cambio de los Presupuestos que de reojo le ofrecen los golpistas del 27-O al señor de La Moncloa, allanándose desde la cárcel y el banquillo del Supremo. 

La existencia de España no está en peligro como asegura Aznar. Más bien lo que está en peligro, por el ascenso de Cs y Vox, es el PP. No en vano todos saben, en la joven, voluntariosa y elitista dirección del PP, que la carambola a tres bandas que ha llevado a Juanma Moreno Bonilla a la presidencia de la Junta de Andalucía es, en política nacional, un espejismo mas que otra cosa. No en vano la noticia de aquella noche electoral fueron la irrupción de Vox y subida de Cs en los comicios del Sur.

A pesar de los pesares España existe y existirá. Y a Aznar le toca ahora el recortar las alas que meses atrás él mismo le dio a Santiago Abascal, y a Casado el sorprendente regalo del poder que Rajoy le entregó a Sánchez cuando salió huyendo del PP y de la política nacional.