El Parlamento británico y el andaluz

Lección de democracia de alto nivel en la Cámara de los Comunes del Reino Unido donde en cuestión de días se debatió y votó (en contra y con sonada derrota de la premier May) el Tratado del Brexit. Y al día siguiente la moción de censura presentada en cuestión de horas por el líder laborista Corbyn que perdió su arriesgada apuesta por solo 19 votos.

Lo que permitió a May salir airosa para poder regresar el próximo lunes al Parlamento británico con una nueva propuesta sobre el Brexit, mientras los partidos ingleses debaten la posibilidad de acordar un nuevo referéndum sobre el Brexit. O, en caso de bloqueo de la situación, acordar en el Reino Unido un inmediato adelanto electoral.

La cultura democrática y parlamentaria española está muy lejos de la modélica británica y la agilidad de sus Cámaras para debatir y decidir cuestiones fundamentales para su país en cuestión de horas. Mientras en España ‘las cosas de los Palacios van despacio’ y el juego parlamentario deja mucho que desear, como lo acabamos de ver en Andalucía.

Región donde su ex presidenta Susana Díaz acaba de demostrar que carece de talento político y talante democrático. Y tiene muy mal perder porque ha sido incapaz de explicar su derrota política a los andaluces y a su partido como debió haberlo hecho durante el debate de investidura del ya nuevo presidente de la Junta Juanma Moreno.

Lo que es peor, Díaz, con falta de respeto a la Democracia, convocó el lunes una manifestación feminista a las puertas de la Cámara andaluza e intentó tapar sus errores, fracasos y su pérdida de muchos votos y escaños en los comicios del 2 de diciembre con ataques a Vox y hablando de regreso del franquismo.

Y lo mismo hizo Teresa Rodríguez desde la extrema izquierda populista de Podemos, criticar a Vox y a los acuerdos de Moreno con el partido ultraconservador de Santiago Abascal. Pero sin explicar Rodríguez (como Díaz) por qué Podemos e IU, con su coalición Adelante Andalucía, perdieron el 2 de diciembre cerca de 300.000 votos muchos de los cuales se fueron a Vox.

Sin embargo Díaz tendrá la oportunidad de sincerarse ante el Parlamento andaluz cuando concluya la auditoría que el nuevo gobierno de PP y Cs pondrá en marcha para levantar las alfombras de 36 años de un régimen nepotista, clientelar y con corrupciones de poder (estamos a la espera de la sentencia de los ERE) del PSOE.

Entonces entenderemos los porqués de las derrotas electorales de Díaz y Rodríguez, donde además se incluyen los apoyos descarados de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias al golpismo catalán. Lo que sin duda influyó en el electorado andaluz. Y a no olvidar las catastróficas cifras del paro y el muy escaso progreso y desarrollo industrial en Andalucía después de 36 años de gobiernos socialistas.

Y lo mismo que han hecho Díaz y Rodriguez en el Parlamento andaluz es lo que hacen en el Congreso de los Diputados Sánchez e Iglesias para tapar sus pactos con el golpismo catalán. Los que indignan y escandalizan a una mayoría de españoles y, especialmente, a los que en Cataluña sufren el acoso, los desafueros y la violencia que genera el gobierno de Torra.

Y cabe preguntar ¿qué sería de Sánchez e Iglesias y de que hablarían ahora si Vox no hubiera aparecido en la escena política nacional? Un partido este de Vox al que el PSOE, Podemos, los nacionalistas y hasta Cs han regalado una gigantesca campaña de notoriedad política y electoral.

En todo caso May ha ganado unos días en la Cámara de los Comunes y Díaz ha perdido el gobierno de la Junta de Andalucía, en cuya presidencia se sentará hoy Juanma Moreno para iniciar un cambio que nadie esperaba y que llegó, sobre todo, porque PSOE y Podemos burlaron a España con sus pactos -mil veces peores que los de Vox- con el golpismo catalán.