Dos monstruos han venido a vernos

Permita Juan Antonio Bayona utilizar el título de su deliciosa película ‘Un monstruo ha venido a verme’ para encabezar un relato sobre este momento político español que es tan apasionante como incierto. Y que a buen seguro nos deparará llamativas sorpresas y alianzas políticas en este año de 2019, que se estrena con: el posible cambio político en Andalucía; el arranque del juicio del golpe de Estado catalán en el Tribunal Supremo; y la asombrosa irrupción de Vox en la política nacional. 

Los dos monstruos a los que mencionamos son fáciles de identificar. Por una parte está el ‘pacto Frankenstein’ (así lo llamó Rubalcaba) con el que Pedro Sánchez logró que triunfara la moción de censura contra Rajoy y su investidura como presidente del Gobierno, en base a una alianza del PSOE con Podemos, ERC, PNV, PDeCAT y Bildu. 

Un pacto de semejante y monstruoso mecano político que Sánchez desea activar como coalición de su gobierno para aprobar los Presupuestos de 2019 y mantenerse en el poder hasta junio de 2020. Y, naturalmente, todo ello a cambio de ingentes regalos y concesiones de las arcas del Estado y del BOE de Sánchez a los partidos catalanes que colaboraron en el golpe de Estado de 2017 y a Podemos, Bildu y PNV están con los golpistas y contra el vigente marco constitucional.

Lo que, aunque resulte chocante y hasta lamentable viniendo de un PSOE que parecía constitucional, se explica con el argumento, también sacado del cine de Spielberg, ‘Salvar al soldado Ryan’. En este caso ‘Salvar al soldado Sánchez’. Y todo ello aunque el PSOE pierdan muchos apoyos como se vio en las recientes elecciones de Andalucía. 

El otro monstruo en cuestión viene del flanco derecha de la política y parece ser obra del Doctor Aznar, que apadrinó el nacimiento de Vox (‘La semilla del Diablo’) y lo emparentó con el PP y Cs en Andalucía. 

Y ya veremos si esta alianza se repite más adelante por toda España con el 155 como santo y seña, por más que Pablo Casado diga que es el PP quien lidera la derecha y Albert Rivera reniegue de su alianza con Vox, partido que le regaló a Cs la presidencia y vicepresidencia del Parlamento andaluz. Lo que el dirigente regional de Cs Juan Marín agradeció con la ‘nariz tapada’.

En esto de los pactos políticos contra natura ideológica y constitucional ya estamos viendo cosas asombrosas, porque todos pisan con gran facilidad las líneas rojass. Y volverán a hacerlo para formar gobiernos municipales, autonómicos y nacional en los próximos meses y sin el menor pudor. 

Ahí está Miquel Iceta del PSC-PSOE ofreciéndo al golpista Torra aprobar los Presupuestos de la Generalitat a cambio de que PDeCAT y ERC hagan lo mismo con los Presupuestos de Sánchez. Y quienes esto propugnan luego son los que se escandalizan porque PP y Cs reciban el apoyo de Vox en Andalucía para provocar la necesaria alternancia y cambio de gobierno en dicha Comunidad Autónoma. 

Y cosas más asombrosas veremos porque tras las elecciones del 26 de mayo pueden ocurrir casos como que Vox y Podemos voten juntos en un pueblo para elegir alcalde, lo que seguramente en junio se comprobará.

La fuerza motriz de los dos monstruos de izquierda y derecha, ahora en carrera por la conquista o renovación del poder nacional, municipal y autonómico, son los partidos nacionales PP y PSOE. Y las principales ‘amistades peligrosas’ que ambos fomentan son Vox y Podemos. Lo que deja a Cs en el rol de ‘comodín’ si la aritmética parlamentaria o municipal lo permite. 

PP y PSOE se repartían la hegemonía nacional hasta que el bipartidismo se hundió con la llegada de Podemos y Cs. Y ahora, y a caballo, llegó el quinto jinete de Vox que, si logra pasar del 10 % de los votos, provocará efectos incontrolables en el reparto de los diputados nacionales y autonómicos y de concejales en todo el territorio nacional. 

De hay la incertidumbre de la que hablamos al inicio del artículo una vez que la gobernabilidad y estabilidad política no serán fáciles de conseguirse en el complejo mapa político nacional. Lo que resulta preocupante, máxime si le añadimos los malos vientos que se anuncian en el Brexit y en la economía internacional.