Vox entre el espejismo y el disparate

Si Vox dinamita el ‘cambio político’ en Andalucía con demenciales exigencias a PP y Cs su paso por la política nacional habrá acabado donde empezó en tan solo unas semanas. Porque nadie en el ámbito nacional del centro y la derecha española entenderá que Vox le entregue al PSOE el gobierno andaluz para que Susana Díaz recupere la presidencia de la Junta con el apoyo de IU y Podemos (Adelante Andalucía).

De manera que si eso ocurre la pretendida irrupción del partido Vox de Santiago Abascal en la política nacional quedará en un simple espejismo y los votos del centro derecha regresarán a donde solían, es decir al PP y Cs.

Y de nada les servirán a Vox asombrosas encuestas como la última de Sigma Dos para El Mundo en la que se le concede a Vox una intención de voto nacional del 12,9 % y 45 escaños. Algo que carece de rigor demoscópico porque el sondeo sólo incluye 1.000 entrevistas en toda España y dicha muestra no solo no es de fiar por su escasez sino y sobre todo porque no permite abordar un reparto de escaños en todo el país.

Lo único que indica la encuesta de El Mundo es una tendencia, ya señalada en otros sondeos, de un empate técnico y aproximación entre PP, PSOE y Cs, una caída de Podemos de unos 5 puntos y la aparición de Vox en el ámbito nacional pero no por encima del 10 % como afirma Sigma Dos. Y puede que ni siquiera se acerque al 5 % si los dirigentes de Vox dinamitan el cambio andaluz.

Algo que no se debe descartar por causa de la eufórica borrachera política en la que cayeron los dirigentes de este partido tras los buenos resultados cosechados en el Sur. Los que se esfumarán en un abrir y cerrar de ojos si Abascal acaba entregando el poder andaluz al PSOE y en definitiva a Pedro Sánchez y sus aliados del soberanismo catalán Torra, Junqueras y Puigdemont incluidos.

Si lo que Vox pretende con su órdago a PP y Cs es frenar medidas contra la violencia de género, que es un serio y grave problema nacional, extraño resulta por otra parte que para alcanzar ese objetivo demencial Vox decida entregarle el poder al PSOE.

Incluso el hecho de que haya lanzado semejante amenaza y chantaje a PP y Cs revela que los dirigentes de Vox, que creen haber encontrado una mina de votos contra el feminismo, ofrecen una imagen enloquecida de un partido que acaba de llegar a Andalucía y que cree estar al mando de la derecha española.

De ahí que sería bueno y necesario que Pablo Casado aparezca en la escena del pacto por el cambio político en Andalucía y pinte, sobre la mesa de la negociación en curso, las líneas rojas que Vox no puede pasar ni siquiera como amenaza.

Y todo apunta que si finalmente Juanma Moreno llega a presidente de la Junta sufrirá un continuo tormento por parte de Vox a lo largo de la legislatura que podría acabar muy mal y mucho antes de lo que ahora nadie se imagina.

Sobre todo porque los primeros movimientos políticos de Vox en Andalucía están demostrando que éste no es un partido español ni españolista porque lo que busca, en similitud con los otros populistas de Podemos, es el caos y la destrucción de la estabilidad política nacional en el solo beneficio de la ambición personal de Abascal y su equipo directivo.

Lo que nos reafirma en nuestro posicionamiento en favor de una alianza constitucional entre PP, PSOE y Cs para garantizar la gobernabilidad y la estabilidad nacional frente al golpismo que aún persiste en Cataluña y los populismos de izquierda (Podemos) y derecha (Vox). Los que, además de ir en contra de la Constitución de 1978, reniegan de Europa, de las mas elementales normas de la vida democrática y del Estado de Derecho.

Y lo que Vox está haciendo en Andalucía es otra prueba de la necesidad de la citada Alianza Constitucional que al día de hoy parece imposible porque el PSOE de Pedro Sánchez está uniendo sus intereses políticos y electorales al populismo de Podemos y al golpismo catalán.