2018: moción de censura, vuelco andaluz y Brexit

Muchas cosas y pocas buenas han ocurrido en España a lo largo del año 2018 que termina y que abre un periodo de incertidumbre e inestabilidad política en la España electoral de 2019 y en nuestro entorno europeo por causa del Brexit.

En España dos acontecimientos, tan sorprendentes como inesperados, dieron un vuelco a la política nacional: la moción de censura exitosa de Pedro Sánchez contra Mariano Rajoy tras la sentencia de Gurtel; y el fin de 36 años de gobierno socialista en Andalucía en el beneficio del PP y Cs y con el apoyo y la irrupción de Vox en el Parlamento andaluz y en la política nacional.

La moción de censura de finales de mayo pasado, en la que Rajoy se negó a dimitir, acabó de mala manera con la carrera política de Mariano Rajoy y le abrió la puerta a la presidencia de Sánchez amparada por Podemos, PNV y los partidos soberanistas catalanes ERC y PDeCAT.

Lo que rompió el frente constitucional de PP, PSOE y Cs ante el desafío catalán, obligando a Sánchez a hacer importantes concesiones al golpismo y causando estragos entre los dirigentes y los votantes socialistas. Como se vio en la pérdida por el PSOE del poder andaluz en las elecciones del 2-D. Las que Susana Díaz adelantó confiada y sin imaginar su estrepitoso fracaso e intempestiva salida de la presidencia de la Junta.

Ambos acontecimientos, moción de censura y el batacazo del PSOE en el territorio andaluz, están relacionados entre sí y se proyectarán sobre el gran calendario electoral de 2019 donde se anuncian cinco convocatorias de comicios: generales, europeos, municipales, autonómicos y catalanes. Los cinco de muy inciertos resultados y de los que difícilmente se podrá esperar un tiempo de estabilidad y gobernabilidad nacional, autonómica y municipal.

Atrás quedará el pésimo final de Rajoy en el Gobierno y el PP donde Pablo Casado logró la presidencia tras derrotar a Santamaría con la ayuda de una Cospedal que también deja la política por la puerta de atrás después de conocerse sus pactos indecentes con el comisario Villarejo para espiar a otros dirigentes del PP.

Un escándalo al que se ha sumado la Operación Kitchen de utilización de fondos y de funcionarios públicos del ministerio de Interior en tiempos de Fernández Díaz para eliminar pruebas de la corrupción de dirigentes del PP, lo que tiene a Rajoy sumido en una comprensible y máxima preocupación.

En Cataluña la demencial presidencia de Torra lejos de mejorar la situación la ha empeorado con riesgo de un enfrentamiento civil, una vez que Torra jalea (‘apretad’) a los violentos CDR y propone la vía bélica eslovena para lograr la independencia catalana. Lo que divide a PDeCAT y ERC y empeora más si cabe el juicio en el Tribunal Supremo -a punto de arrancar- de 12 de los procesados por rebelión y malversación por el golpe de Estado catalán de 27 de octubre de 2017.

Un proceso, con las preceptivas prisiones preventivas de los jefes del golpe salvo los fugados bajo el mando de Puigdemont. Y una cuestión que dejó en evidencia al Gobierno de Sánchez por sus concesiones al soberanismo y su doble encuentro con Torra.

Y también a Podemos al afirmar Iglesias que en España ‘hay exiliados y presos políticos’, negando la democracia y el Estado de Derecho, lo que ha provocado el deterioro electoral de Podemos que anuncian los sondeos y se vio en Andalucía donde perdieron más del 30 por 100 de su electorado. Si añadimos la crisis de Podemos en Cataluña y Madrid veremos que su caída electoral es consecuencia de sus propios errores y desvaríos.

De todo ello y de la competencia que Vox le hace al PP Albert Rivera cree que en 2019 tendrá la oportunidad de ganar las elecciones, a pesar de los errores estratégicos de Rivera y siempre que Cs no rompa el pacto andaluz de Gobierno. Advertencia que también sirve para Vox si su líder Santiago Abascal se empeña en exigir concesiones imposibles que arruinarían las opciones de Vox en la política nacional.

Año convulso, pues, el de 2018 en la política española donde La Corona también sufrió un severo deterioro por la condena y entrada en prisión de Iñaki Urdangarín, el incidente de la Reina Letizia contra la Reina Sofía en Mallorca y los audios de Corinna sobre el emérito Rey Juan Carlos I.

Incidentes que se han amortiguado con la celebración del 40 aniversario de la Constitución en el Congreso de los Diputados con la presencia del Rey emérito Juan Carlos I y de su hijo el Rey Felipe VI, que, en medio de tanta complejidad nacional, ha dado muestras de temple y prudencia que buena falta le harán en el incierto 2019 que está al llegar.

Mal año 2018 para España y complicado en nuestro entorno europeo e internacional por la crisis de la inmigración y el Brexit que amenaza con acabar mal para la UE, el Reino Unido y Theresa May en el curso político venidero. Tras un 2018 donde: destacó la agresividad del vicepresidente italiano Salvini; Macron sufrió en Francia el deterioro de su presidencia; y Ángela Merkel anunció el final de su liderazgo en Alemania.

Y un año de 2018 en el que: Vladimir Putin reforzó el poder de Rusia en el Este europeo y Oriente Próximo; Xi Jinping exhibió el poderío económico y militar de China; y donde Donald Trump ha puesto en riesgo su presidencia por los varios escándalos que le rodean y la victoria, en noviembre, y control del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes del Congreso USA donde Trump ya no tendrá manos libres para poder gobernar.