El cambio en Andalucía tiene alcance nacional

Siguiendo la táctica de ‘la cortina de humo’, Pedro Sánchez se ha fugado de España (a visitar tropas españolas en África por Navidad), y ha dejado sola a Susana Díaz en el momento del cambio andaluz. Haciendo lo mismo que ya hizo cuando desapareció en la noche electoral andaluza para no dar la cara y evitar que le endosaran buena parte del fracaso, por culpa de su política de concesiones al soberanismo catalán.

Pero por mucho que Sánchez se esconda y viaje huyendo de la quema los españoles conocen sus errores y responsabilidad. Ahí incluido el batacazo del PSOE en las elecciones andaluzas del 2-D que ha propiciado el cambio en Andalucía. El que se inició con la formación de la Mesa y la Presidencia del Parlamento andaluz en favor del pacto de PP y Cs y con apoyo de Vox.

Sin embargo este vuelco político en Andalucía no se quedará ahí porque anuncia consecuencias nacionales en los comicios del 26 de mayo de 2019, en los que se celebrarán elecciones europeas, municipales y autonómicas (en 13 Comunidades), y en las elecciones generales en esa misma fecha o cuando Pedro Sánchez las convoque.

Varias son las novedades políticas que han provocado el cambio del Sur: el pacto de gobierno y la moción de censura de Sánchez con Podemos y los partidos secesionistas; las concesiones de Sánchez a los soberanistas; el agotamiento del PSOE en Andalucía después de 36 años de gobiernos; y el escándalo de los ERE, cuyo juicio ha terminado y espera la sentencia.

Y buena parte de estos argumentos, sobre todo el de la crisis catalana (el Tribunal Supremo anunció ayer su competencia para juzgar por sedición y malversación a 12 de los procesados como jefes y autores del golpe de Estado), van a impactar en las elecciones nacionales que se aproximan.

Y a todo ello hay que sumar la aparición de Vox como un quinto partido nacional, lo que por causa de la Ley Electoral tendrá efectos imprevisibles en el reparto de escaños del Congreso de los Diputados y Comunidades Autónomas y de concejales en los ayuntamientos de toda España.

Sánchez lo sabe y por eso huye de los problemas de su partido y tampoco encuentra candidatos socialistas de primer nivel para las elecciones que se acercan como se ha visto con el no de Rubalcaba en Madrid. Y, entre otras cosas, porque muchos dirigentes de su partido no quieren verse implicados en los disparates de Sánchez en Cataluña.

En cuanto al cambio andaluz, se entiende el desasosiego de Susana Díaz por la pérdida del poder andaluz y su afirmación de que lo ocurrido incluye un pacto ‘de la vergüenza de PP y Cs con Vox’. Un pacto nada comparable al pacto del PSOE con Quim Torra y el separatismo catalán y Podemos que ha puesto en peligro la unidad de España, la Constitución y la convivencia en Cataluña como lo subrayó el rey Felipe VI en su mensaje de Navidad.

Además Susana Díaz lleva acumulados dos fracasos (en las primarias del PSOE frente a Sánchez y ahora en Andalucía) y corre el riesgo de que en la Junta andaluza que presidió, haya dejado rastros de alguna irregularidad porque el nuevo Gobierno de la Junta mirará con lupa la herencia que le toca administrar.

De manera que Susana Díaz no tiene otra salida que la de presentarse de candidata por Sevilla a las próximas elecciones generales, y viajar a Madrid para ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados (si es que Sánchez no se lo impide), para intentar su hasta ahora fracasada proyección nacional.